1 de septiembre 2003 - 00:00

EEUU reclama a Japón flexibilizar el tipo de cambio

El secretario del Tesoro estadounidense, John Snow, se mostró este lunes en Tokio en favor de una tasa de cambio flexible, subrayando que el crecimiento sólo puede generarse mediante el fortalecimiento de los fundamentos de la economía y no manteniendo una tasa de cambio artificialmente baja.

Durante una rueda de prensa, tras reunirse con líderes económicos y políticos japoneses, el secretario del Tesoro estadounidense rechazó implícitamente cualquier intervención de las autoridades financieras, y cualquier paridad fija de las divisas.

"La opinión que tengo desde hace tiempo sobre este asunto es que un sistema financiero internacional que funcione bien es uno que está basado en tasas de cambio flexibles determinadas en mercados competitivos", declaró Snow, que inició este lunes en Tokio una gira por Asia.

Aunque está bajo intensa presión para que adopte una posición más enérgica contra las políticas cambiarias que mantienen el yen japonés y el yuan chino relativamente débil, Snow se mostró discreto durante sus reuniones con los responsables japoneses, evitando cualquier comentario directo sobre la cotización del dólar.

Tampoco mencionó explícitamente a Japón o China, aunque su próxima parada es Pekín, donde se encontrará con representantes de gobierno y del sector privado, antes de seguir rumbo a Tailandia, donde asistirá a la reunión de ministros de Finanzas de los Países de Asia Pacífico (APEC), el 4 y 5 de setiembre.

"Queremos estar seguros (...) que se nos escucha cuando decimos que se debe mantener un régimen de tasa de cambios flexible, para que las empresas y los industriales estadounidenses no resulten perjudicados", declaro Snow.

Por su parte, el ministro japonés de Finanzas, Masajuro Shiokawa, anunció el lunes, tras reunirse con su colega estadounidense, que ambos países "cooperarán" para que los tipos de cambio de las divisas reflejen los fundamentos de la economía.

El gobierno japonés ha efectuado numerosas intervenciones para intentar limitar el alza del yen que afecta a los exportadores japoneses menos competitivos.

El secretario del Tesoro viajará luego a China, donde también deberá expresarse en contra de las políticas cambiarias que mantienen el yuan débil.

La divisa china, que está prácticamente pegada al dólar, se cambia a cerca de 8,28 yuanes por dólar, una cotización que según los analistas significa que está subvalorada en alrededor un 15%.

Los manufactureros, exportadores y legisladores de Estados Unidos se han quejado repetidamente que el yuan subvalorado vuelve los productos norteamericanos demasiado caros para los mercados chinos, y simultáneamente vuelve las exportaciones chinas injustamente baratas en los mercados estadounidenses.

Un yuan débil, afirman los empresarios norteamericanos, da una ventaja comercial a China.

Los productos chinos representaron el año pasado casi un cuarto del déficit comercial estadounidense que totalizó 103.000 millones de dólares; el déficit comercial de Estados Unidos con China se duplicó en un lustro.

Pero, pese a las presiones estadounidenses, Pekín ha descartado hasta ahora cualquier modificación de la tasa de cambio del yuan, al menos hasta finales de año, Asimismo, otros países occidentales se han sumado a los llamamientos para que China corrija la tasa de cambio del yuan, pegado al dólar desde 1994, considerando que favorece las exportaciones del país asiático.

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