EEUU: se enciende economía, tasas no tienen objeciones y la Bolsa vuela

Economía

Las ventas minoristas se dispararon 9,8% en marzo. Y 24% sobre la base endeble de un año atrás. La plata se gasta rápido en el comercio online (a las tiendas físicas por departamento no hay grúa que las levante).

Las ventas minoristas se dispararon 9,8% en marzo. Y 24% sobre la base endeble de un año atrás. La plata se gasta rápido en el comercio online (a las tiendas físicas por departamento no hay grúa que las levante). EE.UU. es un volcán conforme el guión expansivo de Biden y Yellen. El inicio de nueva construcción de viviendas escaló 19,4% en comparación con febrero. La solicitud de subsidios por desempleo, un recordatorio obstinado de las dificultades, se derrumbó. Y en una economía que destruyó 8,4 millones netos de empleo desde febrero 2020, pero es muy generosa en proveer asistencia fiscal compensatoria, cada vez más empresas pymes se quejan de no poder cubrir las vacantes de personal. La demanda agregada es un apetito insaciable en tiempo y forma. Ocurre que la logística es un problema y la demora en las entregas se extiende. La venta de autos acelera pero sufre por la falta de semiconductores. Es menester agilizar la oferta. Y Biden puso los cañones allí con el impulso a la vacunación. Esta semana, cruzó la barrera de las 200 millones de aplicaciones. Y se dispone de 56 millones de dosis para continuar a todo ritmo. No hay dudas: luego de perder el set inicial en diciembre, la economía le dobló el brazo a la segunda ola de covid. Y va por más.

¿Y qué hay de la inflación? El experimento de política consiste en azuzar la economía hasta llevarla algo más allá del pleno empleo, como si la pandemia no hubiese existido, lo más rápido posible para evitar recaídas y cicatrices. Y apurar el tranco en exceso de los viejos límites prudenciales de velocidad traerá consigo una inflación por encima de la meta anual de 2%. Ya se registró un salto de 1% mensual de los precios mayoristas en marzo. Y la inflación al consumidor acusó, esta semana, un avance de 0,6% (la nafta trepó 9,1%). ¿Es mucho? ¿Es poco? La inflación de los últimos doce meses -4,2% mayoristas y 2,6% minoristas- pegó un salto porque la base de comparación de 2020 se deprimió entonces por el encierro forzado. La velocidad de crucero actual -si se toma el índice núcleo de los precios al consumidor en marzo- es 3,7%. Más de lo esperado, menos de lo necesario para incomodar a la Fed. Y no le quitó el sueño, para nada, a las tasas largas de interés. Todo lo contrario. Estas dos últimas semanas fueron una auténtica mesa de examen. Se pasó revista al bolillero completo de temas críticos y todas las lecturas, ya fueran materias de crecimiento o de precios, se revelaron muy robustas. Desafiando la lógica previsible, los bonos de Tesorería, tan frágiles hasta hace un mes, también se fortalecieron. Las tasas a diez años que rozaron 1,77% en su largo envión alcista cerraron el viernes en 1,58%. ¿Si los bonos no presentan cuestionamientos, quién? Se sabe que la Fed apoya (y participa) de la moción de Biden y Yellen. ¿No es el mejor de los mundos, acaso? La economía se lanza a toda máquina con los auspicios del Tesoro y de la Fed, y no hay objetores de conciencia ni de hecho. La última subasta -una reapertura del bono a 30 años- tuvo una óptima recepción, el mismo día que se conoció el veloz pique corto de los precios minoristas. Dicho sea de paso: todo mal con China, pero sus existencias de bonos del Tesoro de EE.UU. nunca fueron tan copiosas desde que empezó el covid.

¿Qué más puede pedir Wall Street? El examen de estrés devino en sesión de masajes. El S&P500 y el Dow Jones estamparon nuevos récords. Las acciones tecnológicas regresaron con furia. El Nasdaq se frenó a 1% de habilitar nuevos máximos. ¿Cuál fue el sector más destacado del S&P500 el último mes? Tecnología salió segunda. Las “utilities” (las compañías maduras de servicios públicos) tomaron el liderazgo. ¿Reina la confianza en que las tasas largas permanecerán dóciles en un rango pacífico? Es la reflexión que anima la resurrección del viejo talismán contra la inflación, el oro (desplazado por la fiebre digital). ¿No es todo esto una invitación a la desmesura? Es, si se quiere, el efecto colateral de la vacuna Powell. Nada hubiera sido posible sin la participación de la Fed. No sólo el armado de la política, y la garantía clave de un horizonte libre de intervención. Es su comunicación tenaz la que convenció a los mercados de que no hay peligro. Mientras tanto, la historia continúa, la travesía es larga, y habrá más avatares indómitos. La ventaja de la Powell oral es que no tiene límite de dosis, y puede aplicarse a discreción en caso de urgencia.

Temas

Dejá tu comentario