La situación del sector agropecuario es dramáticamente insostenible.
Ausencia de una verdadera política agropecuaria, impuestos distorsivos,falta de organización exportadora, altas tasas de intereses bancarios, tasasimpositivas discriminatorias, peajes caros, costo de combustible desmesurado,componen la cuota interna de la crisis.
Los subsidios a las exportaciones de los países más avanzados y el bajonivel de los precios internacionales configuran la cuota externa y a partir detan fatídica confluencia los productores viven frustrados, desesperanzados,doloridos. Hace ya demasiado tiempo que todo se le junta en contra, hastainclusive los factores climáticos con sequías e inundaciones que se suceden sinsolución de continuidad en amplias regiones del país.
Y entonces, en una reacción natural e indefectible, los productores hacenun paro de 6 días como protesta contra lo que debe realmente corregirse. Perono hay voluntad ni pericia verdadera para gobernar y resolver oficialmente lasituación.
El que produce, el que crea riqueza, queda así sometido a la abstractalógica a los números fríos del más puro economicismo: «hay que cerrar lascuentas fiscales de cualquier manera». El gobierno dice que no puede ser elmago que produzca cambios en este estado de cosas.
Sin embargo, parece haber magia para aumentar el gasto público enguarismos mucho mayores de lo que significaría la derogación de los dosimpuestos más distorsivos, es decir, los vinculados a los intereses y la rentapresunta.
Mensaje negativo
Esto lo planteé como representante de Acción por la República, enla sesión de la Cámara de Diputados el 15 de diciembre pasado al tratar elprograma tributario de este año y lo reiteré con los proyectos número 62 ynúmero 2.606 de febrero y mayo del corriente año cuyo tratamiento estábloqueado. Inclusive en mis intervenciones parlamentarias vaticiné que con estetipo de gravámenes se estaba mandando un mensaje totalmente negativo a todosaquellos que aportan con su producción al Producto Bruto Interno del país.Desgraciadamente no me equivoqué. Aquel 4% añorado en diciembre hoy estállegando a 0.
Al mismo tiempo en estas horas se realizan reuniones en el más altonivel del Ejecutivo y de los legisladores oficialistas, para modificarel proyecto de presupuesto sometido al Congreso.
Si no se afloja la presión sobre el campo, lo que hoy pare-ce como unacto virtualmente inofensivo de la gente de la producción, y como una protestafundamentalmente simbólica que no causa perjuicios económicos definitivos anadie, está en vías de continuarse y si así ocurre podemos llegar a atravesarcircunstancias graves, imprevisibles e irreparables.
Esta medida no ha sido un acto que los dirigentes han decidido paraquedar bien con las bases. Este paro no tiene contenido político y esto losaben todos. Si no hubiera decisión de las entidades sectoriales lasituación no cambiaría porque ésta es la vez en que enfrentamos una protesta concretade la gente de campo, decidida y ejecutados por la gente de campo, sin otroobjetivo que ser realmente escuchados y que las soluciones lleguen en formaconcreta y sin subterfugios de ninguna naturaleza. Ojalá que el gobierno noreaccione demasiado tarde.
(*) Productor. Ex presidente de la Sociedad RuralArgentina, diputado nacional de Acción por la República.



