“No te pasa que vas a un supermercado y cuando ves un producto con precio injustificado lo dejás? Cuando los economistas hablan de estanflación, se refieren a esto”. Así ejemplifica un representante del sector banquero una situación que muestran los datos: según el informe monetario mensual del Banco Central, el crédito al consumo se contrajo 17,7% mensual a precios constantes en diciembre y acumuló una caída del 33,1% en el último año.
El crédito al consumo se contrajo 33% interanual y los bancos alertan por una mayor caída
Los préstamos destinados a la adquisición de bienes y servicios registraron una merma en el último mes de 2023. Desde el sector privado no pronostican un panorama auspicioso, aunque la mora de momento no registra montos elevados.
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Según datos del BCRA, el crédito al consumo acumuló una caída del 33,1% en 2023.
Para el sector privado, el panorama se profundizará en los meses venideros. De hecho, la consultora LCG no avizora para 2024 una recuperación del crédito. “Con una actitud cautelosa ante el escenario de actividad moviéndose a la baja e inflación al alza, entendemos que tanto la demanda como la oferta de créditos seguirán contraídas”, determina la entidad. El stock de préstamos en diciembre representó apenas el 41% respecto del nivel observado en mayo de 2018.
Los préstamos personales cayeron 19,2% mensual en términos reales y el financiamiento con tarjetas de crédito, 17%. Según el documento redactado por el organismo a cargo de Santiago Bausili, acumularon caídas anuales del 44,8% y del 27% respectivamente.
Una fuente del sector banquero resalta que “es importante que la caída se vea más fuerte en los préstamos personales que en tarjetas”, sin embargo, el uso del plástico “pesa casi el doble que los personales”, por lo cual, explica una mayor proporción de la caída agregada. En diálogo con Ámbito, explica que los créditos personales engloban un segmento de consumo inferior que el de las tarjetas, “encabezado por la clase media y clase alta, contra la clase media baja”.
La misma fuente resalta las altas tasas de financiamiento, el nivel de incertidumbre y la suba de precios “muy acelerada” como factores que alientan a posponer el consumo. “¿Cómo me voy a endeudar si no sé si en dos meses me quedo sin trabajo?”, reflexiona el entrevistado, y advierte: como consecuencia de la caída del consumo, la baja del salario real “se va a reforzar con menos crédito, no se va a atenuar como puede suceder en otros países”.
En esa línea, Rosario Vidaurreta, economista de Analytica, aclara que la TNA promedio de diciembre para préstamos personales fue de 139%, lo que implica una tasa mensual real de -13,4%, bajo el supuesto de que la inflación de diciembre sea del 28,7%. Aun así, “la incertidumbre actual que viven tanto consumidores como entidades financieras terminó por amplificar la tendencia contractiva que venía registrando los créditos al consumo”.
El crédito, en mínimos históricos
El panorama no refleja una foto, más bien explica la película. Según el BCRA, los préstamos en pesos al sector privado, al igual que los agregados, se vieron afectados por el proceso de aceleración inflacionaria iniciado en 2022 y por la desintermediación financiera de los últimos años.
Para el economista Amilcar Collante, el crédito ya se encuentra en mínimos históricos, producto de la inflación elevada que genera la pulverización del ahorro y la inversión. Además, cuenta el especialista, se produce un cambio con respecto a los programas de crédito al consumo: el actual Gobierno “prefiere un mercado de tasas de interés más desregulado y sin líneas de crédito subsidiadas”, a excepción del programa Ahora 12, que se espera se relance el 1° de febrero bajo el nombre “Cuota Simple”. El índice de precios al alza “es muy nocivo por licuar el ahorro, y sin ahorro no hay crédito”, alerta Collante. Sin embargo, considera que la dinámica del crédito privado podría revertirse cuando la economía encuentre un atisbo de estabilización. “También es necesario que el sector público no tome tanta deuda, por eso es clave el equilibrio fiscal”.
Como explica un representante de los bancos, que dialoga en off con Ámbito, la evolución del crédito personal “es un indicador muy bueno para entender el consumo, ya que los clientes lo utilizan para bancar cosas que compran”. El dato positivo, aunque con dudas sobre si se podrá sostener en el tiempo, entendiendo el contexto: en el banco señalado por la fuente, la mora se mantiene en un porcentaje bajo, el 1,5%.


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