12 de diciembre 2001 - 00:00

El día en que Alan se equivocó

El día en que Alan se equivocó
En lo que concierne a la posición general del mercado, la Fed terminó cometiendo ayer un error. Del arranque hasta minutos antes de que se anunciara lo que terminó siendo el onceavo recorte de la tasa de Fed Funds en el año, las acciones estuvieron del lado positivo, aunque mostrando menos vigor que el que hacía creer el premarcado. El anuncio de la gente de Greenspan fue recibido con la usual cuota de incertidumbre que en un principio derribó el precio de las acciones y minutos después las vio recomponerse tanto que cuarenta y cinco minutos más tarde la suba llegaba a 0,95%, lo cual no era demasiado, pero al menos colocaba el indicador por encima de la línea de los 10.000 puntos. Para ser sinceros hay que reconocer que fue el aviso de Merck -que las ganancias del trimestre estarán del lado más bajo-esperado por los analistas lo que disparó el movimiento que sobrevino después, pero más allá de esto hay que reconocer que volvió a instalarse el malhumor entre los inversores, y más rápido de lo que había subido, el ín-dice se derrumbó, y para cuando sonaba la campana en el NYSE, rozaba los mínimos del día en 9.888,37 puntos mostrando una merma de 0,33%. Si bien es cierto que las tecnológicas se salvaron de la merma, esto fue sólo merced al anuncio de Nokia en un sentido totalmente opuesto al de Merck, que catapultó también a Motorola y Ericsson. De todas formas, el cierre del NASDAQ en 2.001,93 puntos pone al índice para hoy en una posición particularmente vulnerable para los seguidores de los métodos tradicionales de análisis técnico. Más que una mala jornada, la de ayer resultó desilusionante. Si bien se apuesta a nuevos recortes para el próximo 29 de enero, Greenspan dio la peor de las señales, anunciando que el mayor riesgo sigue siendo una economía que no se recupera.

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