Nunca creyeron que su vocación política los convirtiera tan rápido en piqueteros, pero en el primer ejercicio de esa ciencia y arte que les exigió su jefe respondieron a la hora. Los legisladores nacionales y porteños del cavallismo se pusieron temprano el casco para defender al ministro de Economía y sus medidas ante el embate del ala aliancista del gobierno.
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Cuando vieron en la noche del martes la querella verbal entre Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo en la Bolsa de Comercio sobre el grado del apoyo de la UCR y el Fre-paso a las medidas de ajuste, sintieron que podía tambalear su posición en el gobierno. En la mañana de ayer un llamado de ceremonial del Ministerio de Economía transmitió una orden cuya iniciativa se atribuía a Carlos Bastos: debían estar alerta para presentarse en los actos en los que participase el ministro. El argumento para la organización del piquete era obvio: defender la posición de Cavallo dentro del gobierno para ganarle la pulseada al ala alfonsinista. Si Cavallo gana, terminará desplazando a radicales y frepasistas y el cavallismo puede alimentar una administración exclusivamente delarruista. Si pierde, deberían acompañar a su jefe al exilio pero cobrarse la derrota bien cara; en lo posible convertir ese eventual portazo en el comienzo de una nueva aventura política.
El primer piquete se montó en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno a partir de las 19, cuando estaban previstos los anuncios de las medidas. Las sillas fueron colmadas por los diputados cavallistas que, casi con insolencia, remarcaron a los gritos la ausencia de dirigentes radicales y frepasistas.
Detrás de las puertas espejadas del Salón Blanco husmeaban algunos escuderos oficiales, entre ellos Juan Pablo Baylac, que vieron con horror que el acto de anuncio sería una algarada cavallista trasmitida por TV.
Los seguidores del ministro sabían que en los despachos de la Casa de Gobierno se digerían con dificultad las iniciativas. Los adalides de la UCR y el Frepaso peleaban con los funcionarios cómo acatarían con simulaciones de enojo la receta para superar una virtual cesación de pagos.
• Postergación
Baylac, cada vez con mayor afición al manejo de escenario, salió a anunciarles que el Presidente quería agotar las consultas y que los anuncios se postergaban hasta las 22.
El piquete cavallista se desconcentró y sus miembros, una veintena de legisladores y asesores, se dirigieron sigilosamente hasta el edificio de enfrente, adonde el secretario del Ministerio de Economía, que sigue actuando como jefe informal del bloque de diputados, Alfredo Castañón, los esperaba con la vianda. Café, masitas, agua y turnos de toilette en el propio despacho del funcionario entretuvieron, entre otros, a Fernanda Ferrero,Arnoldo Lamisovsky, Atilio Alimena, Alberto Allende Iriarte, Juan Carlos Lynch, Marcelo Dragán y José Luis Fernández Valoni. El piquete hizo el aguante durante esas dos horas mirando «Crónica TV» y oyendo conversaciones ajenas por teléfono. Nunca antes los habían convocado a Economía desde la asunción de Cavallo, quien tampoco los llamó en masa a ocupar cargos. Con la ñata contra el vidrio -como mira la mayoría radical al gobierno de De la Rúa-reaparecieron en el Salón Blanco cuando se encendían las cámaras, a las 22, con la sensación de que participaban por primera vez a pleno de un acto de gobierno.
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