8 de octubre 2008 - 00:00

El dólar cerró a $ 3,23 y el Central vendió u$s 60 M

El dólar subió dos centavos, a $ 3,23, en las casas de cambio, pero el Banco Central necesitó vender la mitad de divisas del día anterior para tenerlo controlado. Es una buena señal.

Pero en la crisis aparecen distintos dólares y no todos suben de la misma manera. Por caso el dólar «blue» ( marginal) que venden los arbolitos, avanzó a $ 3,31 porque surgieron demasiados compradores que no quieren presentar documento de identidad y llenar una declaración jurada. El cliente sabe que en las galerías del centro o en las calles, se encuentran estos intermediarios que a media voz o torciendo la boca como si fueran ventrílocuos le hacen saber a la gente que venden y compran dólares fuera del circuito.

Las casas de cambio, estuvieron tan plenas de gente como el día anterior. El MEC, el mercado de los corredores de cambio que sirve de referencia para la plaza minorista, negoció u$s 220 millones, que son u$s 70 millones más que el lunes.

En las casas de cambio, el dólar se pagó a la gente a $ 3,19. De todas maneras, la fila de los que vendían era menor a la de los que compraban. Por eso cuando hay tanta actividad, el precio de compra sube porque los cambistas necesitan tener dólares para vender. La brecha entre compra y venta se redujo a 3 centavos, cuando lo habitual es que sea de 4 centavos.

En el Forex-MAE, el mercado mayorista, se operaron u$s 388 millones. Aparecieron exportadores vendiendo divisas porque consideran que les convienen estos precios. La oferta de los privados alivió la intervención del Banco Central que controló la suba con u$s 60 millones, la mitad de lo que vendió el lunes.

  • Mayorista

    La divisa mayorista abrió a $ 3,20, pero enseguida se puso a $ 3,21. Al mediodía rozó $ 3,22, pero fue un instante. Luego siguió firme hasta el final a $ 3,2160, debido a la aparición del Central en el «offer» de las pantallas.

    En el OCT-MAE, el mercado de futuros, el Central también fue un jugador muy activo. Esta vez vendió en los distintos fines de mes u$s 130 millones, la mitad de la intervención del lunes. A pesar de la colocación de estos contratos, los distintos fines de mes tuvieron alzas firmes, en particular los plazos más largos.

    A fin de octubre el dólar cerró a $ 3,2250 (+0,65%). Hay que recordar que antes del crash, el dólar para fin de año valía $ 3,14. Los que compraron en aquel momento hoy deben estar disfrutando de la diferencia porque cerró a $ 3,2661 (+1,05%). Fin de enero de 2009, fue el plazo que más subió al finalizar a $ 3,29 (+1,36%). Para el 30 de setiembre de 2009, el dólar vale $ 3,41. En el exterior ese dólar vale $ 4,06. Cada vez es más amplia la brecha entre los mercados locales y los externos, sobre el valor de la moneda argentina. Nunca antes había llegado a 20% como en esta oportunidad. Como contrapartida, el dólar « contado con liquidación», que se utiliza para fugar divisas, estuvo en $ 3,2675. Subió 0,84%, pero es un valor muy bajo para una crisis. En los peores días del conflicto con el campo, estas operaciones se hacían a $ 3,31, cuando el dólar contado en esos momentos valía $ 3,09. Si mantuvieran la proporción, el «contado con liqui» debería valer $ 3,41, pero como la gente no saca divisas, por el contrario las repatria porque teme por la salud de los bancos en el exterior, este dólar se encuentra calmo.

    La comisión por traer dólares de afuerase mantuvo en 7%. Quien traía un depósito de u$s 100 mil, recibía u$s 93 mil. Pero, si el depósito era más chico, la comisión trepaba a 9%.

    Para hoy el mercado está vendedor, pero con fuertes cifras en los casilleros del «bid» (demanda) y el «offer».
    Algunos consideran que el dólar está cerca de sus máximos. Otros lo ven más alto. De acuerdo con esa visión, se ubican en uno u otro lado del mercado.

    La gente tiene una visión más exagerada, e imagina un dólar a $ 3,40 o $ 3,50. La crisis trae miedo y todos se cubren por demás: no hay que olvidar que ahora las tasas de plazo fijo están por encima de 1% mensual. Son atractivas frente a una inflación decreciente.
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