Cuando la mayor parte de las apuestas apuntababa a un Promedio Industrial que cerraba la semana en territorio de osos (se dice que estamos en un "bear market", cuando un índice ha perdido más de 20% desde su máximo anterior), con un coletazo de último momento que les permitió subir 1,23% las blue chips cerraron en 9.504,78 puntos. Mientras tanto en el frente de los papeles tecnológicos, las cosas continuaron andando mejor de como lo vinieron haciendo a lo largo de los últimos días, y gracias a la mejora de 1,63%, el saldo semanal trepó a 2,01%. Si bien hubo cierto atisbo de optimismo durante la última rueda, lo cierto es que hoy estamos -viernes contra viernes-3,29% debajo de donde terminó la semana anterior en las blue chips y 0,92 por ciento abajo si medimos las cosas según el S&P 500. Incluso si bien la mejora de las tecnológicas resultó importante, no hay que olvidar que se trató de la primera suba de estos papeles en ocho semanas. Mas que una verdadera suba, lo que hemos estado viviendo pareció ser un ajuste hacia abajo, donde los que más sufrieron fueron los que menos habían caído y viceversa. Es así que los papeles de Internet ganaron en las últimas ruedas 5,71%, reduciendo su desplome en el año a algo menos de 50%, en tanto que el Dow pierde ahora en estos casi tres meses 11,89%. Claro que todavía le falta bastante para acercarse a 21,93 por ciento de merma que viene experimentando el mercado electrónico. Sobre el recorte de tasas que decretara Alan Greenspan, ya nadie se acuerda demasiado, aunque más de uno sigue pensando en quién será la madre del presidente de la Fed, ya que salvo a los economistas más ortodoxos, es mayoritaria la sensación de que se dejó caer a propósito el valor de las acciones. De hecho, y en contra de lo que podría suponerse, la tasa de los treasuries quedó más arriba de donde estaba cinco días atrás (5,309 por ciento a 30 años y 4,813 por ciento a 10 años), siendo la excepción los títulos a 2 años que bajaron a 4,249 por ciento.
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Sin datos objetivos con que justificar el cambio de ánimo de la última rueda (y sin grandes arbitrajes intradiarios a la vista), podría tratarse del clásico enfrentamiento entre quienes se venden en descubierto y los compradores oportunistas. Seguramente en las próximas ruedas las cosas se aclaren algo más, y con un poco de suerte, tal vez "papá Greenspan", dé alguna señal más clara de apoyo al mercado. No es que esto sirva de mucho, pero al menos hay quien parece necesitarlo para perder el temor. Informate más
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