El Estado argentino mantendrá su participación en el paquete accionario de Aerolíneas Argentinas, que alcanza a 5%, aseguró ayer el ministro de Infraestructura, Carlos Bastos, y consideró que la venta de la empresa a Air Comet, una de las empresas del grupo Marsans de España, es «muy auspiciosa». «El Estado argentino no tiene ningún tipo de intervención en esta operación, no venderá sus acciones», señaló el funcionario.
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Bastos indicó que después de los atentados que sufrió Estados Unidos, «el tráfico aéreo cayó 30%, y lo mismo pasó con el turismo». Según dijo, «en este contexto, que la operación se haya llevado a cabo demuestra que hay grupos privados dispuestos a arriesgar dinero en la Argentina, con apuestas a largo plazo».
También dijo que en sus gestiones con la SEPI le había pedido, en nombre del gobierno argentino, «que al momento de la adjudicación se tuvieran en cuenta no sólo los aspectos monetarios, sino también aquellas propuestas que asegurasen un mejor desenvolvimiento de Aerolíneas con vistas al futuro». Además, el ministro calificó de «exageradas» las pretensiones que partieron desde los gremios, en el sentido de que el Estado argentino garantice la estabilidad laboral de los empleados de la línea aérea.
Bastos sostuvo que los empleados «deberían estar muy conformes con que la compañía se haya reencauzado, lo cual permite conservar las fuentes de empleo. Que Aerolíneas tenga el compromiso de mantener empleo por dos años y con perspectivas de crecimiento es una muy buena noticia para los trabajadores». Pero, agregó: «Si el Estado garantizara los puestos de trabajo, sería algo absolutamente inequitativo con otros trabajadores argentinos que estén en una situación complicada».
En su criterio, «los esfuerzos que hizo el Estado argentino, el compromiso que tomó la empresa española y cómo se llevó adelante esta operación deberían conformar a los trabajadores argentinos, para que sean ellos los que tomen el compromiso de llevar la empresa adelante». Según Bastos, el Estado y el contribuyente argentino también deben estar contentos por esta «muy buena noticia», ya que la operación «no les cuesta nada en absoluto», indicando que «las pérdidas de Aerolíneas serán soportadas por la SEPI».
El ministro recordó, además, que durante los primeros días de setiembre pasado mantuvo contacto con directivos de Marsans en Madrid, y admitió que allí le «detallaron su plan de negocios, donde se incluía una ampliación de capital en un futuro, con el fin de adquirir aviones y sumar personal». «Ellos piensan que las empresas españolas que tienen inversiones en la Argentina van a tener interés en participar de esta ampliación de capital», puntualizó.
Según el ministro, los nuevos dueños de Aerolíneas «quieren que esta empresa crezca regionalmente e, incluso, que tenga mucha presencia internacional, complementándola con Spanair, que es la línea que tienen en Europa». «Spanair y Air Plus -dijo-van a ser complementarias de Aerolíneas, no competitivas, como antes ocurría con Iberia». Consideró que «si se derivan rutas» de Aerolíneas a las otras dos compañías, «lo que va a haber es un crecimiento del tráfico de Aerolíneas», pues, «en este caso, el tramo internacional lo prestaría Aerolíneas y el interregional en Europa lo prestaría Spanair».
Consultado sobre si no hubiera sido mejor que la compañía de bandera pasara a manos argentinas, Bastos dijo que «lo importante es que el grupo que adquirió la empresa la ve como una empresa viable, continua, en crecimiento». También dijo que «la cuestión de las nacionalidades, si es un grupo español o un grupo argentino, finalmente, a la hora de capitalizar la empresa, se diluye». Insistió en que lo importante es que el grupo Marsans «va a mantener la cantidad de empleo, va a ampliar la flota, la va renovar», porque «apuntan a un crecimiento de la compañía y a un compromiso de capitalización de aproximadamente 50 millones de dólares».
Por su parte, la ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, dijo que el gobierno está «muy contento» con la venta de Aerolíneas y consideró que representa una «gran oportunidad» para el desarrollo del negocio aerocomercial y del turismo en el país. También recordó: «Heredamos una situación muy complicada, que se agravó este año, cuando se hablaba de liquidación de la empresa».
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