20 de noviembre 2003 - 00:00

El estatismo en los trenes no funciona

Al gobierno Kirchner se le ocurrió reactualizar el sistema ferroviario vía el Estado, pero eso sólo le está trayendo sinsabores. El transporte automotor -de carga y pasajeros- fue desplazando al tren en todo el mundo por su facilidad para llevar mercaderías de punto a punto y pasajeros al centro de ciudades, con paradas intermedias sin circunscribirse a «estaciones». Si la actividad privada, que invierte a riesgo de pérdida, puso capitales en transporte automotor, es difícil que la supere el Estado, donde las pérdidas se diluyen en los fondos generales, pero acrecientan los déficit. Un tren a Misiones, cruzando la Mesopotamia, comenzará a circular el viernes próximo. Como curiosidad, tiene todos los boletos vendidos porque llama la atención, como ocurrió en su momento con el Tren de la Costa entre Olivos y Tigre. Pero tardará 25 horas en llegar a Misiones con un pasaje mínimo de $ 55 y servicio dos días por semana. Un micro, a Misiones también, cruzando la Mesopotamia, tarda casi la mitad, 13 horas, arranca con un valor más bajo de boleto ($ 35) y tiene salida todos los días. El gobierno analiza llevar «trenes bala» (en realidad, sólo serían más rápidos) a Rosario y a Mar del Plata, ciudades que están más que bien abastecidas por el transporte automotor. El deterioro de las vías a reparar es muy alto. El tren que llega a Misiones tarda 25 horas porque no puede ir a más de 50 kilómetros por hora, dada la situación de los rieles. El que va a Tucumán tardará 24 horas, mientras que un micro demorará apenas 15 con un costo de sólo $ 5 más en el pasaje. Ayer en La Plata el presidente Kirchner tuvo que evitar a piqueteros hostiles (del Polo Obrero) que coparon una manifestación pacífica -siempre aprovechan para mezclarse- de dueños de pymes que quieren abastecer con partes a la fábrica de vagones Alstom, algo que el gobierno arregló con una multinacional francés-brasileña, pero no para fabricar vagones (esto habría dado trabajo a todos), sino que será una simple ensambladora. O sea, se fabrica todo en Brasil, se mandan los vagones desarmados y aquí sólo se los ensambla. Es el esquema que prefiere Brasil para quedarse con la industria pesada. Impulsar estatismos desde el gobierno lleva a estas consecuencias de desgaste de fondos públicos. En el caso de los ferrocarriles, es evidente y se dará en otras áreas. Es fácil haber vuelto a estatizar el Correo. Lo difícil será volver a privatizarlo. Penoso.

El estatismo en los trenes no funciona
Con 40 días de retraso, partirá finalmente el viernes 21 de noviembre el primer viaje regular del Tren Mesopotámico. Se trata de uno de los ramales reactivados este año que está incluido en el amplio proyecto que Néstor Kirchner anunció bajo el nombre de Nuevo programa de recuperación de trenes interurbanos, un plan que con $ 405 millones a invertirse en 24 meses prevé unir la Capital Federal con las principales ciudades del interior. Y que comenzó con muchos traspiés.

El conflicto que provocó la demora en el servicio del Tren Mesopotámico es sólo un ejemplo de las complicaciones con las que se enfrentan las concesionarias que se están haciendo cargo de reactivar los ramales que hace más de una década dejaron de operarse por el mal estado del servicio, la falta de demanda y porque llegaron a representar al Estado un déficit cercano al millón de dólares diario.

Las empresas ya comenzaron a advertirle al gobierno que el estado actual de la red ferroviaria no es el que se publicitó en los anuncios oficiales, en los que se hablaba de la reinauguración de una infraestructura moderna, servicios rápidos, de bajos costos y adaptados a la demanda de poblaciones del interior.Y que para seguir con los viajes que comenzaron a ofrecer en forma embrionaria serán necesarias mayores inversiones.

El viaje que saldrá de la estación Federico Lacroze hacia Posadas este viernes se viene demorando desde fines de setiembre por un conflicto entre la empresa concesionaria de cargas, la empresa que operará el servicio de pasajeros y el gobierno nacional. Este ramal es manejado para pasajeros por Trenes Especiales Argentinos (TEA). Guillermo Raubar, vocero de la empresa, explicó que el viaje debió hacerse antes, pero "la empresa América Latina Logística (ALL), concesionaria del servicio de cargas que utiliza las mismas vías, puso algunas trabas por no haber realizado el mantenimiento de las vías como corresponde".

Pero Carlos Guaia, directivo de ALL, niega que la compañía tenga vinculación con la demora. Explica que las vías "están preparadas para el servicio de cargas que es el que nosotros operamos y que es para circular lentamente. Es el Estado el que se comprometió a realizar las inversiones necesarias para acondicionar las vías para transportar pasajeros".

• Dificultades

A pesar de que ya se vendieron todos los pasajes para este viaje inaugural, el conflicto puso en evidencia una de las principales dificultades que tienen los ferrocarriles actualmente. Como aún no se acondicionaron las vías en algunos tramos, los servicios de pasajeros utilizan las de los transportes de carga. Esto hace que los viajes sean muy lentos -a no más de 50 kilómetros por hora-, lo que amplía la desventaja competitiva de los trenes frente a la modernización del transporte automotor de pasajeros.

Según voceros de las principales empresas del sector de ómnibus interurbanos, ´"la demanda de pasajeros entre ciudades del interior y Capital Federal está totalmente cubierta con la flota de ómnibus actual, que ofrece viajes mucho más rápidos que en tren y casi por el mismo precio".

Un ejemplo que ilustra el tema son las 25 horas que empleará el Tren Mesopotámico en llegar a Posadas por el mal estado de las vías en algunos tramos y la falta de acondicionamiento en otros. Ese tiempo representa el doble del empleado por los ómnibus, ya que las empresas que viajan de Retiro a la capital misionera lo hacen en 13 horas. Y prácticamente no hay diferencia en el costo de los pasajes, tanto sean de micro o de tren.

Mientras en el Tren Mesopotámico los pasajeros contarán con sólo dos servicios por semana y abonarán pasajes de $ 35 a $ 97, según la categoría en la que viajen, los pasajes de ómnibus en coches cama se pagan entre $ 55 y $ 70 con una oferta de micros que salen todos los días durante las 24 horas.

El subsecretario de Transporte Ferroviario, Julio Montaña, reconoce que todavía el tren no es la mejor alternativa de viaje. Lo adjudica a que "el país invirtió en los últimos 10 años sólo en carreteras y ahora hay que invertir en red ferroviaria. Recién cuando se realice esta inversión, alcanzaremos así con el tren el mismo nivel de relación costo-beneficio que hoy ofrecen los ómnibus".

Aunque comparte con Kirchner el anhelo de ver a la Argentina cruzada por vías, Montaña admite que "los ferrocarriles sólo funcionan en plenitud en el ámbito del Gran Buenos Aires. En el interior del país, están muy abandonados. Hace falta una gran reparación de vías para dar velocidad". Y adelanta que "el plan de recuperación y modernización ferroviaria tiene un horizonte razonable recién para 2010".

Otro de los ramales inaugurados recientemente que presenta una situación similar a la del Mesopotámico es el tren que va a Santo Tomé (Santa Fe). Las unidades pertenecen a Nuevo Central Argentino -operada por TBA, concesionaria de las líneas Mitre y Sarmiento-. Y, aunque en este caso la diferencia de precio es mayor -el boleto del ferrocarril de Retiro a Santa Fe se paga desde $ 15, mientras que en ómnibus puede conseguirse desde $ 30-, el tiempo del viaje define la decisión del usuario.

• Tiempo

En tren se tarda unas 11 horas, y el ómnibus demora 7. Y, además, el micro llega a una terminal ubicada en el centro de la capital santafesina, mientras que la estación de tren se encuentra en la localidad separada de la ciudad de Santa Fe por el río Salado.

El caso del NOA, Ferrocarriles repite la escena. Desde que se reinauguró el ramal que parte de Retiro y atraviesa Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán en enero de 2002, la diferencia de precios con el ómnibus es mínima. Un pasaje a Tucumán en el vagón pullman del tren cuesta $ 60, mientras que con las mismas comodidades -aire acondicionado, asiento reclinable, etc.- puede conseguirse un pasaje en la terminal de ómnibus de Retiro desde $ 65. Y, en vez de demorar 24 horas en llegar, se tarda 15.

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