8 de octubre 2012 - 19:24

El FMI es pesimista y prevé menor crecimiento mundial

La jefa del FMI, Christine Lagarde.
La jefa del FMI, Christine Lagarde.
El Fondo Monetario Internacional presentó una perspectiva de la economía internacional más pesimista que en anteriores informes de tan sólo unos meses atrás, al sostener que los pronósticos se han deteriorado y los riesgos han aumentado.

En su última entrega de las Perspectivas Económicas Mundiales, (WEO) (WEO) dada a conocer en Tokio en el marco de la Asamblea Anual, el Fondo prevé que la actividad económica internacional se irá fortaleciendo sólo gradualmente respecto del relativamente "decepcionante" ritmo alcanzado al comienzo del año en curso.

El crecimiento global se proyecta a 3,3% para 2012 (0,2% menos que la proyección de julio) y 3,6% para 2013 (0,3% de recorte). Se espera que la producción avance de manera lenta en las economías desarrolladas, pero que continúe comparativamente sólida en muchas de las naciones emergentes y en desarrollo. Se estima que probablemente el desempleo se mantendrá elevado en muchas partes del mundo y que las condiciones financieras permanezcan "frágiles".

El FMI proyecta que las economías avanzadas crezcan 1,3% este año, por debajo del 1,6% del año anterior y del 3% registrado en 2010, en virtud del peso de los recortes de los gastos públicos y de los todavía débiles sistemas financieros.

También fueron reducidas las previsiones de crecimiento para los países emergentes a 5,3% para este año, contra el 6,2% logrado el año pasado. Países importantes como China, India, Rusia y Brasil tendrían avances menores.

El "bajo crecimiento y la incertidumbre financiera en las economías avanzadas están afectando a los mercados emergentes y en desarrollo a través tanto de los canales comerciales como financieros" sostuvo Olivier Blanchard, economista jefe del organismo.

Al respecto, estima una importante caída en el comercio mundial que avanzaría en 2012 sólo 3,2%, muy por debajo del 5,8% del año anterior y del 12,6% correspondiente a 2010.

El Fondo sostiene que, aunque sus indicadores no permiten prever una aceleración significativa de la actividad, las condiciones financieras han mejorado recientemente como consecuencia de las medidas tomadas en la zona del euro y por la Reserva Federal de los Estados Unidos.

Para los Estados Unidos se estima que el crecimiento será de 2,2% en el año en curso, con una expansión de 1,5% durante la segunda parte de 2012 que se aceleraría a 2,75% hacia la finalización de 2013. En este sentido, los problemas de endeudamiento y baja confianza, en un marco de condiciones financieras complicadas y problemas en la consolidación fiscal, tienden a condicionar el crecimiento.

La eurozona registraría una declinación de 0,4% en 2012. Sin embargo, menores recortes fiscales y políticas de estimulo tenderían a mejorar las condiciones financieras permitiendo que el crecimiento llegue a cerca de 1% en la segunda parte del año próximo.

En el caso de Japón se prevé un crecimiento de 2,2% para el año en curso, aunque con una desaceleración tras las tareas de reconstrucción que siguieron al terremoto que afectó a este país.

Los fundamentos permanecen fuertes a juicio del Fondo en numerosas economías emergentes y en desarrollo. En estas economías, el alto aumento en el empleo y en el consumo continuarán afirmando la demanda y, con políticas macroeconómicas adecuadas, permitirían sostener las inversiones y el crecimiento, aunque las tasas de expansión que no volverían a ser tan altas como las registradas en el período previo a la crisis de 2008.

• América Latina

En los países en desarrollo de Asia, el crecimiento del PBI promediaría el 6,7% en el año en curso, con una aceleración a 7,25% en la segunda parte de 2012.

El principal actor en este sentido sería China donde se espera que la actividad reciba un estímulo como consecuencia de la implementación de nuevos proyectos públicos en el área de infraestructura. De todas maneras, China que creció en el 2011 9,2% según el organismo multilateral este año su PIB cerrará en 7,8% y para el 2013 la economía repunta llegando a 8,2%

En cambio, los pronósticos son inciertos para India, donde se ha registrado bajo crecimiento en la primera parte del año y una reducción de las inversiones. Para 2012 se espera que el crecimiento se acerque al 5% pero los avances en las condiciones externas y distintas reformas anunciadas recientemente contribuirían a que la actividad se acelere a cerca de 6% en 2013.

América Latina tendría un crecimiento de cerca de 3,25% en la segunda parte del año en curso y se espera una aceleración a 4,75% en la segunda parte de 2013. Para Brasil en particular se estima una aceleración de la actividad en función de las políticas de estímulo fiscal a la demanda y el resultado del aflojamiento monetario - las tasas fueron recortadas en el equivalente de 500 puntos básicos desde agosto de 2011.

• Contratiempos

La recuperación económica mundial ha sufrido nuevos contratiempos y la incertidumbre tiene un gran peso en los pronósticos, sostiene el FMI. Una razón clave en este sentido es que las políticas en la mayoría de los países desarrollados no han logrado reconstruir la confianza para el mediano plazo. Riesgos como los relativos a la viabilidad de la zona euro o la posibilidad de errores importantes en la política fiscal de los Estados Unidos continúan preocupando a los inversores.

Las previsiones del FMI se basan en dos supuestos cruciales. El primero es que los políticos europeos adoptarán políticas que gradualmente tenderán a aflojar las condiciones financieras en los países de la periferia del Viejo Continente. Desde esta perspectiva, el Fondo considera que el Banco Central Europeo ha hecho su parte, pero que ahora corresponde a los políticos de las distintas naciones miembros actuar en el sentido de activar el Mecanismo Europeo de Estabilidad y articular medidas para lograr la unión bancaria y una mayor integración fiscal.

El segundo supuesto es que los políticos en los Estados Unidos evitarán los dramáticos crecimientos de impuestos y recortes de gastos automáticos en la actualidad contemplados en la normativa - el abismo fiscal, o "fiscal cliff" en su expresión en inglés- y harán progresos hacia un plan global que tienda a restablecer la sustentabilidad fiscal.

Desde una visión más general, los riesgos de efectos negativos se han incrementado y son considerables.

Las mediciones del Fondo -sobre la base de información financiera y de materias primas y su análisis para medir riesgos- sugieren que en la actualidad existe una posibilidad sobre seis de que el crecimiento global caiga por debajo del 2%, cifra que sería consistente con una recesión en las economías avanzadas y bajo crecimiento en los emergentes.

De todas formas, el organismo advierte que resulta muy dificultoso realizar pronósticos porque en buena medida las previsiones dependen de las acciones políticas que tomen los líderes de EEUU y de la Eurozona.

El informe insiste en que respuestas políticas efectivas en los países más avanzados es clave para que mejoren las perspectivas mundiales y se genere mayor confianza en el futuro. Al respecto, y en lo inmediato, la principal tarea consiste, según la visión del Fondo, en adoptar planes concretos en estos países que permitan una reducción de la deuda pública en el mediano plazo.

La crisis en Europa es considerada como la amenaza más obvia para las perspectivas económicas.

El FMI rescata que el Banco Central Europeo ha puesto en práctica mecanismos para reducir los costos de financiamiento de los países de la periferia, pero advierte que estos países deben continuar con sus planes de ajuste.

El Mecanismo de Estabilidad Monetaria debe brindar soporte a los Gobiernos y los líderes nacionales deben trabajar hacia una verdadera unión monetaria, según la recomendación del FMI. Esto requiere establecer la unión bancaria en el marco de un esquema de estabilidad financiera también unificado, e implementar medidas hacia la integración fiscal. El Fondo advierte que si no se toman acciones rápido, los recientes avances en los mercados financieros pueden resultar fugaces.

Para la reducción de los riesgos a mediano plazo, el Fondo recomienda que el exceso de deuda en la mayoría de los países desarrollados sea enfrentado con políticas monetarias y fiscales adecuadas y reformas estructurales.

El FMI sostiene que los legisladores en los Estados Unidos deben remover rápidamente la amenaza del "abismo fiscal" y elevar los límites del endeudamiento del gobierno, ya que en caso contrario la economía de este país podría caer nuevamente en recesión con efectos deletéreos sobre el resto del mundo. Más aún, afirma que los políticos estadounidenses deberían de manera urgente, especificar planes fiscales sólidos para el mediano plazo.

Para el caso de Japón, se considera necesario mantener los ajustes previstos y especificar nuevas medidas que apunten a detener y revertir rápidamente el incremento en la relación deuda pública / producto bruto interno.

La existencia de una inflación declinante, bajo crecimiento y un ajuste fiscal considerable lleva, según la visión del Fondo, a la conveniencia de mantener políticas monetarias laxas en los países desarrollados, incluyendo medidas no convencionales - tasas de interés cercanas al cero por ciento -.

A juicio del Fondo, los resultados obtenidos por los políticos de las naciones avanzadas frente a los desafíos estructurales que enfrentan han sido parciales y por lo tanto considera que son necesarios nuevos esfuerzos. Desde esta perspectiva señala la adopción de programas que tengan en cuenta la magnitud del problema que enfrentan los deudores hipotecarios y reforzar el marco regulatorio de las instituciones financieras.

En particular, en el caso de la Eurozona, el Fondo entiende que la reestructuración de las instituciones financieras débiles ha avanzado lentamente y sólo en respuesta a presiones de los mercados, por lo que considera conveniente una actitud más proactiva.

El aumento en la edad de retiro ha disminuido los gastos del sistema de pensiones, pero al mismo tiempo siguen en rápido aumento los gastos en salud por lo que se necesitarán nuevas medidas para mantener la sustentabilidad de este sistema.

En distintos países desarrollados también, específicamente en la periferia europea, se han realizado reformas orientadas a flexibilizar el mercado de trabajo, pero el FMI entiende que muchas economías necesitan tomar acciones más decididas en esta materia, incluyendo la ayuda para obtener empleos y el reentrenamiento de los desocupados.

En definitiva, el Fondo insiste en las políticas de ajuste especialmente para los países de la Eurozona a pesar de los pronósticos negativos de crecimiento.

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