6 de diciembre 2001 - 00:00

El futuro de las telecomunicaciones en Argentina luego de la desregulación

La competencia se ha intensificado a partir de la liberalización de la industria de las telecomunicaciones en Argentina, proceso que comenzó en noviembre de 1999. Las presiones sobre los precios, alto nivel de inversiones y la mayor rotación de los clientes han hecho que los indicadores financieros de los participantes de la industria se deterioraran. Asimismo, la recesión de cuatro años que experimenta la Argentina ha afectado negativamente al tráfico promedio por usuario, como así también a la morosidad y las tasas de crecimiento. Sin embargo, Standard & Poor's espera que los principales operadores de la industria mantengan una calidad crediticia relativamente sólida dados sus aún saludables perfiles económicos y financieros y el fuerte respaldo financiero y gerencial brindado por sus casas matrices. En este sentido, compañías de telecomunicaciones internacionales tales como Telefónica de España, Telecom Italia, Telecom Stet France, Bellsouth y Verizon poseen participaciones de control en las principales compañías argentinas. Asimismo, durante 2001, los principales participantes implementaron diversas estrategias, incluyendo un estricto control sobre sus inversiones y costos con el fin de poner el énfasis en la rentabilidad y en la generación de fondos, lo cual debería ayudarlos a mantener su calidad crediticia.

La rentabilidad de la industria se vio significativamente afectada por la intensa competencia producto de la liberalización del mercado. Las compañías decidieron ganar participación aún a costa de sus márgenes y lanzaron agresivas campañas de marketing para incrementar sus bases de clientes, con el propósito de lograr importantes economías de escala y posicionarse como líderes del mercado. Esto generó una fuerte guerra de precios, altos costos de adquisición de usuarios (comisiones pagadas a agentes y subsidios de aparatos telefónicos), e incrementos de personal en un contexto económico recesivo. Sin embargo, pese a la recesión, la liberalización de la industria produjo una expansión general del mercado provocando un incremento de la disponibilidad y calidad de los servicios de telecomunicaciones beneficiando el crecimiento del tráfico total. Asimismo, los márgenes de la industria aún comparan bastante bien con los de otros países e industrias.

Con el fin de enfrentar a la competencia, expandirse a nuevos territorios y mercados, y mejorar sus redes para respaldar los incrementos de la base de clientes y del tráfico; los participantes de la industria realizaron importantes inversiones antes y durante el proceso de liberalización. Esta situación originó un significativo aumento del endeudamiento de la industria. Sin embargo, los participantes más importantes han gozado de un fuerte respaldo financiero de sus casas matrices a través de aportes de capital que han permitido que la deuda consolidada de la industria se mantenga en niveles relativamente adecuados y, recientemente, comience a disminuir. Asimismo, la reducción de las inversiones por la depresión de la demanda y por el hecho de ya haberse realizado gran parte de las obras, debería permitir mayores reducciones de deuda.

Standard & Poor's espera que la fuerte competencia a la que dio lugar la liberalización del mercado continúe, pero a un ritmo más lento, dado el bajo nivel actual de las tarifas. En la mayoría de los casos, las tarifas en Argentina se encuentran por debajo de las existentes en el altamente competitivo mercado chileno, dejando escaso margen para mayores disminuciones, en particular si persiste la débil economía, lo que debería suavizar futuras guerras de precios. Por otro lado, está surgiendo en el mercado una tendencia incipiente generada por ”irst movers” que han comenzado ha focalizarse nuevamente en la rentabilidad, aplicando programas de reducción de costos y estrictos controles a las inversiones con el fin de enfrentar la difícil situación económica. Por lo tanto, los márgenes deberían comenzar a recuperarse desde sus niveles mínimos registrados.
Sin embargo, la baja confianza del consumidor, la fuerte disminución del crédito local y la desaceleración económica mundial pueden continuar ejerciendo un efecto negativo en el crecimiento de PBI, lo cual afecta los patrones de consumo de la industria y las tasas de morosidad y por ende los indicadores financieros de las compañías. Asimismo, la economía argentina no muestra aún señales de estabilizarse.

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