6 de abril 2001 - 00:00

El mercado voló disparado al cielo

El mercado voló disparado al cielo
El comentario de hoy no merece realmente utilizar más de tres palabras: día de euforia. Con esto se explica casi todo lo que pasó ayer, la tercera mayor suba porcentual en la historia del NASDAQ (8,92 por ciento) y la segunda en términos de puntos para el Dow (402,63).

Pero el mercado es un hoy permanente, así que lo de ayer suele importar poco o nada. Después de todo y a pesar de la indudable alegría, cuando mucho, se alcanzaron los valores del viernes pasado y los volúmenes negociados, aunque altos, no fueron excepcionalmente elevados. Es sabido que los días de grandes movimientos (en especial los alcistas) no suelen estar acompañados de noticias puntuales significativas, mientras que los días de grandes noticias no suelen reflejarse en movimientos anormales en el mercado. Se entiende así porqué no hubo realmente ningún disparador de la suba, aunque haya quien argumente que fueron el anuncio de Dell confirmando que ganaría en el trimestre lo predicho, Alcoa presentando números por encima de lo estimado y Yahoo! que recibió una levantada de pulgar de la gente de Lehman Brothers (estuvieron entre los primeros en bajárselo el año pasado). Del otro lado es fácil poner tantos o más argumentos negativos que fueron empleados en las últimas jornadas para explicar porqué se bajaba: la crisis chino-norteamericana, la bajada de pulgar de la gente de Merrill Lynch a los papeles tecnológicos y un sinnúmero de empresas que presentaron resultados debajo de lo esperado. De hecho, los grandes problemas de la economía continúan, los pedidos de subsidio por desempleo crecieron por encima de lo esperado, y si bien aún no entramos de lleno en el período confesional de las empresas (cuando adelantan los números del trimestre), la gente de Thompson Financial informó que 70% de las sociedades que lanzaron predicciones en el último trimestre, advirtieron que no alcanzarían las estimaciones de los analistas, frente a sólo 44% del trimestre anterior. Si bien la experiencia dice otra cosa, lo cierto es que muchos sostienen que a grandes subas o bajas suelen seguirle movimientos de signo contrario. Es imposible predecir qué ocurrirá hoy o el lunes, pero lo cierto es que en la suba de ayer mucho tuvo que ver con el resultado de quienes se vieron forzados a cubrir posiciones de venta en descubierto para minimizar perdidas. En un rally tradicional, el volumen hubiera crecido. Si hoy hay más dinero, entonces podríamos tener otra rueda de suba, aunque probablemente más tranquila.

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