Cuando las columnas de piqueteros comenzaron a arrojar botellas con pinturas hacia el frente de la Bolsa de Comercio, quedó sellado lo que sería la jornada bursátil. En otros tiempos, sin el apoyo de lo electrónico, y ante un vallado policial que no dejaba ni entrar ni salir a nadie, probablemente el recuento de negocios hubiera dado una casi inexistencia de actividad. Y ayer, lo que se denomina «el piso» de nuestro recinto (los operadores que trabajan de viva voz, en las plazas, más la «baranda» de quienes siguen el desarrollo como inversores) resultó una figura sumamente raleada y hasta vestida de «sport», como para pasar inadvertida. Sin embargo, el total del día arroja casi $ 40 millones en negocios, mezcladas las acciones con los certificados.
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Si hay que dar algún simple ejemplo del día, vaya por delante la más entusiasta de las líderes, en la suba, que se llamó Central Puerto. Más de 7% de incremento, pero solamente con 71.000 papeles. Una cuenta redonda habla de no más de $ 50.000 para refrendar esa suba. Tenaris, retomando el avance, con cerca de 4%, por fuera del Merval la acción de Transener -se ve que estaba de moda la energía, en un día que se había puesto eléctrico en los ánimos-, trepando casi 9%, pero con sumas irrelevantes. Una fecha que acercó el Merval a los 500 nuevamente, subiendo más de 1,7%, en una mezcla de operadores y piqueteros separados por duros rostros policiales. La Argentina de hoy, que tendrá en este remate semanal, otra rueda de tensiones. Haya paz.
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