23 de octubre 2001 - 00:00

El piso es muy alto

PERIODISTA: ¿Qué opina sobre la posibilidad de dolarizar la economía?

Roque Fernández:
Como última arma, recurrir a la dolarización es reconocerse derrotado por el mercado; es decir, si tengo una corrida especulativa voy a vender los dólares que tengo y no voy a devaluar. Pero lo ideal no es llegar a eso, es decir, no es que las cosas nos pasen sino que tengamos cierto tipo de conducción o liderazgo en este tema. Creo que como señal para decirle a la gente: no tengas miedo que no vamos a devaluar, la dolarización puede servir.

P.: ¿Hay posibilidades de recrear la confianza? ¿Cómo está viendo todo esto?


R.F.:
Yo creo que estos famosos planes de competitividad, o tratar de sacar una línea a 6 por ciento de créditos del Banco Central, son cosas totalmente inútiles. Agregan más incertidumbre porque no se sabe quién va a pagar esas tasas subsidiadas. O mejor dicho, sí sabemos que se debilita la base fiscal cuando se hacen estos planes de competitividad donde dan franquicias impositivas para ciertos grupos o sectores. Definitivamente, no estoy de acuerdo, creo que está todo mal. Ahora, si verdaderamente llegásemos a un acuerdo interesante con las provincias donde éstas acepten la realidad de que no se puede repartir lo que no hay, lo cual va a significar que las provincias sacrifican sus pretensiones... De ninguna manera se les puede garantizar 1.300 millones al mes, ni siquiera 1.000; yo creo que 850, que era el piso que teníamos hacia 1999, era ya bastante difícil, era una cosa complicada. O sea, creo que por varios años eso tiene que ser eliminado y sacarlo de la mesa de negociaciones.

P.: Sin embargo, me parece que el gran interrogante es cómo retoma la Argentina el camino del crecimiento.


R.F.
Sin esta condición, olvidémonos del crecimiento. Una vez que tengamos esto cumplido, yo creo que podemos pensar seriamente a ver qué reformas estructurales o cuáles son los elementos que pueden servir para estimular el crecimiento. Con un desorden fiscal como el que tenemos no veo cómo.

P.: Da la sensación de que este desorden fiscal que usted menciona en parte se va a cubrir con la emisión de bonos nacionales. ¿Se pone en riesgo la convertibilidad o se puede manejar con algún grado de sintonía fina esta emisión?


R.F.:
Acá la sintonía fina puede evitar que se produzca un desastre. Porque tratar de decir que nuestros problemas se solucionan imprimiendo un nuevo dinero... es magia. O sea, ¿por qué imprimir un papel de distinto color que el peso va a resolver el problema de fondo de la Argentina? Ahora, si se hace en forma limitada, muy pequeña, que sería como una forma de documentar una deuda flotante existente en las provincias, y la cosa es muy, muy limitada, daño no va a hacer. Pero tampoco es una solución.

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