22 de noviembre 2000 - 00:00

El presidente Fernando De la Rúa espera a que cierre el Congreso para decreto previsional

El gobierno promoverá la postergada reforma previsional, que además es el principal proyecto del paquete de medidas para enfrentar la crisis de financiamiento, recién cuando haya terminado el período ordinario de sesiones del Congreso, es decir, después del próximo jueves 30 de noviembre. Para esa fecha, como adelantó este diario, el gobierno esperará que el presupuesto para el año que viene tenga la media sanción de los Diputados, un trá-mite que no quiere ver entorpecido por la fractura que amenaza la idea de eliminar la jubilación de reparto hacia adentro de la Alianza. El ala más radical de la UCR y del Frepaso levantan hoy un muro para imponer su utopía sobre el sistema jubilatorio actual: Cavallo, dicen, introdujo a los operadores financieros en las jubilaciones y hay que dar la batalla final para sacarlos de ahí cuanto antes.

De afuera al gobierno le llegó una señal alentadora de Carlos Menem: la reforma previsional debe salir como sea, por decreto o por ley. Como hiciera el ex presidente peronista con memorables decretazos, De la Rúa -que ayer recibió de Colombo el proyecto definitivo-espera ahora el receso formal del Congreso para lanzar un decreto de necesidad y urgencia que muestre la voluntad del gobierno de que quiere esa profunda reforma que le permitirá al Tesoro un ahorro considerable hasta el año 2005 y un decrecimiento real del gasto público hacia el futuro.

Para esa fecha
De la Rúa espera haber fatigado a la opinión pública, como lo viene haciendo todos los días, sobre la necesidad y urgencia de la medida. También habrá tomado nota final de quiénes están a favor y en contra. En contra se ha anotado el Frepaso, cuyos diputados anoche suscribieron un comunicado recordando que « el Congreso se encuentra funcionando normalmente, razón por la cual resulta injustificable la pretensión de aprobar por decreto la reforma del sistema de seguridad social, al no mediar las circunstancias excepcionales anterior-mente señaladas».

La cúpula del Frepaso que integran
Darío Alessandro, Rodolfo Rodil y José Vitar no firmó esa protesta; venían de almorzar con Chacho Alvarez en la Casa del Frente y después mantuvieron una larga reunión con José Luis Machinea. Del ex vicepresidente sacaron la instrucción de « oponerse a la medida pero no al gobierno», temperamento que ha ganado tam bién a Aníbal Ibarra, un hombre que gobierna y está obligado, como todo administrador, a negociar medidas. Con Machinea tuvieron un minuto para el espanto, cuando el ministro les mostró la crudeza del panorama financiero y la necesidad de completar las reformas con los cambios en el sistema previsional, la única medida en serio y que no se queda en promesas que esperan los mercados.

Por eso la queja la suscribieron los bonaerenses
Ramón Torres Molina, Elsa Quirós, Marcela Bordenave, Alfredo Villalba y Eduardo Macaluse, los porteños José Luis Lanza y María América González -que viene prometiendo su renuncia a la banca si hay decretazo-, y la neuquina Isabel Foco.

Respuesta

El Presidente les respondió anoche en el discurso que dio en la Rural con directivos de la industria de la construcción con la misma frase que repite desde hace una semana: « Se va a tomar una decisión lo antes posible pero dentro de la ley y la Constitución». Estaba enterado, además, de un apoyo elíptico que le había enviado Menem. En la reunión con legisladores en la mañana de ayer el ex presidente dijo que la reforma previsional la tiene que tomar De la Rúa « por ley o por decreto, pero la tiene que tomar lo mismo». Ninguno de los presentes amagó con una respuesta, y estaban allí integrantes de las cúpulas de los bloques de Diputados y del Senado. Una manera de consentir la iniciativa para llevar adelante la consigna de Menem: ayudar a De la Rúa a terminar bien su mandato.

Eduardo Menem
, presente en la reunión, criticó la firma de un eventual decreto pero no el fondo de la medida. Un senador nacional que escuchó de boca del jefe de la administración la confesión de que habrá decreto después del 30 de noviembre explicó que el gobierno postergará hasta marzo cualquier discusión parlamentaria del proyecto. Si el pacto gobernadores-Nación se cumple efectivamente, además, el peronismo habrá acomodado las cargas en sus provincias y tendrá menos ánimo para enfrentar el fondo de la medida, que todos admiten como buena, salvo corregir la edad de jubilación de las mu-jeres.

En marzo, además, todos confían que el mundo será entonces ya otro y estará dominado por otra cuitas.


Por este apoyo del peronismo
De la Rúa no ha enterrado definitivamente la idea que le acercaron los radicales que se oponen con más dureza a esta reforma en domingo por la tarde a Machinea. Como ya se informó, en casa de Raúl Alfonsín, el jefe radical, Leopoldo Moreau y Eduardo Santín explicaron una estrategia que anotaron el ministro de Economía, su acólito Oscar Cetrángolo y el secretario presidencial Horacio Jaunarena: enviar un proyecto de ley al Congreso, esperar a que salga un dictamen favorable de la Comisión de Previsión Social y recién entonces, invocando razones de urgencia ante las demoras de ese poder, firmar el decretazo.

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