4 de enero 2002 - 00:00

El público hizo colas para cancelar deudas de tarjetas

El público hizo colas para cancelar deudas de tarjetas
El aumento de hasta 30% en los precios de productos importados y hasta nacionales, y los faltantes en todos los rubros son un hecho generalizado en el país. Frente a esto, no resulta extraño que entre el miércoles y ayer hayan aumentado las ventas de aquellos comercios que mantuvieron sus precios en pesos (menos de 10% del total) o bien de los artículos alertados de un posible desabastecimiento, como por caso algunos medicamentos. Otra reacción visible fue la intención de miles de argentinos de cancelar sus deudas con tarjetas de crédito en pesos y dólares por adelantado para aprovechar el último día «del uno a uno». Aunque la decisión de aceptar ese pago dependió en última instancia de los bancos o de los comercios que financian sus ventas y no de las empresas emisoras de las tarjetas, esta ola de «deudores arrepentidos» mostró que no sólo los comerciantes se están preparando para afrontar la devaluación venidera.

«Compré un electrodoméstico en 6 cuotas el mes pasado y vine al banco a ver si me pueden debitar toda la deuda hoy, antes que devalúen pero me dijeron que no», comentó un usuario en la puerta de una entidad bancaria.

• Reposición

En los negocios de electrodomésticos, insumos de computación (tanto de hard como de soft) y electrónica continuaron las subas de 25% en los precios y los cierres preventivos hasta nuevo aviso de estabilidad cambiaria. Obviamente, en este sector -que además sólo aceptó dólares como pago- no mejoraron las ventas. «Aumentamos los precios porque si vendemos según la convertibilidad, cuando devalúen no vamos a poder reponer la mercadería», explicó a este diario un encargado de ventas del barrio porteño de Boedo.

Curiosamente, las jugueterías remarcaron todos sus productos 30% promedio sin importar las compras del Día de Reyes.

Los proveedores de mercadería importada, de librerías y papelerías, quioscos, de materiales para la construcción y artículos deportivos, suspendieron las entregas y muchos de los mayoristas que cumplieron con los pedidos de stock, solicitaron pagos previos cash o directamente el total del importe en dólares y en efectivo por supuesto. En la provincia de La Rioja, según indicó ayer «FM Independiente», no se aceptaron tarjetas de crédito, algunos comerciantes no tenían precios y los aumentos llegaron hasta 40%. En otros distritos, como ocurrió en Salta, almacenes, autoservicios y hasta supermercados cerraron porque no tenían precios.

Otros comerciantes sólo aceptaron pesos depreciados 50%. Este fue el caso de los pocos negocios que aún disponen de CD vírgenes y de los negocios que venden artículos importados.

Sin embargo, la especulación afectó también a los artículos nacionales como los de limpieza, lácteos, harinas, bebidas alcohólicas, golosinas y hasta cigarrillos. Estos productos, con importante índice de desabastecimiento, habilitaron a ciertos comerciantes a aprovechar la situación.

• Harina

En la provincia de Entre Ríos, por ejemplo, Ambito Financiero se vendió ayer a 2,30 pesos, en lugar de 1,30 peso. En el Gran Buenos Aires, las bolsas de harina se vendieron a 15 pesos en lugar de 11.

Esto desató la furia de algunas asociaciones de consumo como ADECUA o la Unión de Consumidores Argentinos que propusieron un boicot a todos los negocios que hayan aumentado los precios.

Osvaldo Cornide
, presidente de la Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias (CAME), preguntó, entonces, «quién puede creer que esto es culpa de los comerciantes cuando está la preocupación de una devaluación previa a la pesificación, cuando está vigente la bancarización forzosa, cuando se produjeron saqueos, cambios de presidente y la venta está totalmente paralizada». Por su parte, la Cámara Argentina de Comercio dijo que «el comercio no es responsable de eventuales aumentos en los precios de los bienes» y que éstos «son consecuencia de la crisis económica y financiera a la que deben hacer frente los empresarios del comercio y los servicios, último eslabón de la cadena productiva».

También el presidente de Fedecámaras, Rubén Manusovich, denunció que «las empresas proveedoras tomaron la decisión» de incrementar los precios, pero advirtió que «muchos negocios no podrán trasladarlos a los consumidores». En la misma línea, los centros comerciales y las cámaras sectoriales nucleados en la Federación Empresaria de La Plata (FELP) destacaron que hubo «maniobras de empresas proveedoras».

En cuanto al sector alimentario, la Coordinadora de Industrias de Alimentación (COPAL) indicó que las remarcaciones serán ínfimas y los precios no deberían subir más de 10%.

Debido a las quejas, el jefe de Gabinete,
Jorge Capitanich, tuvo que pedir la colaboración de los formadores de precios «porque no podemos entrar en un proceso especulativo para obtener ganancias a costa del hambre de nuestro pueblo».

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