"El salario debe recuperarse apenas asuma el presidente"
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Para que salga bien el plan los que apostaron al dólar deben perder
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Pablo Rojo y Rogelio Frigerio (nieto) están trabajando en el desarrollo de un plan económico que incluye una nueva política cambiaria, baja de impuestos y de aportes patronales.
Pablo Rojo fue presidente del Banco Hipotecario y secretario de Desregulación durante el gobierno de Carlos Menem. En tanto, Rogelio Frigerio (nieto) se desempeñó como secretario de Programación Económica y hoy se especializa en economías provinciales.
Periodista: ¿El dólar debe estar alto como condición para crecer?
Rogelio Frigerio: La respuesta la dan las estadísticas. Si la relación cambiaria en la convertibilidad no era la correcta para la industria, ¿cómo es que el Producto Bruto Industrial durante la década del '90 se duplicó y las exportaciones se triplicaron? Sí es condición necesaria tener un tipo de cambio estable y lógico.
P.: Fue un planteo de la UIA.
P.: ¿Qué tipo de cambio están analizando?
P.R.: El régimen monetario y cambiario debe ser simple, transparente y robusto, que asegure la estabilidad.
P.: Para la gente, la convertibilidad hace referencia a una relación de uno a uno entre el peso y el dólar. ¿Puede volver un esquema similar aunque con otro tipo de cambio?
P.R.: La convertibilidad no se inició como un tipo de cambio fijo, sino con una banda de flotación. Deberíamos, aunque sea al principio, pensar en algo por el estilo. Estamos hablando de estabilidad y de mantener el valor de la moneda, pero no necesariamente de tipo de cambio fijo para poder adecuarnos a los diferentes shocks externos; sobre todo para el período de recomposición de precios internos, incluyendo el salario.
P.: ¿Cómo se reconstruye el sistema financiero?
R.F.: Lo primero que hay que reconocer es que no se podrá resolver en el corto plazo, ya que estamos hablando de recomponer la confianza que se había conseguido durante la década del '90. Lentamente, cuando la gente perciba que tiene un gobierno que respeta los derechos de propiedad, que protege el valor de la moneda, que encara las reformas estructurales pendientes y que se respeta un Banco Central independiente, comenzará la recomposición del sistema naturalmente.
P.: ¿Propondrían abrir la banca pública al capital privado?
P.R.: Sin duda el capital privado debe incorporarse a la banca pública. Está absolutamente descapitalizada y con un serio problema en su cartera de créditos. Y esto es anterior al estallido de la crisis de fines de 2001. Para mantener estos bancos en funcionamiento hay que inyectar una dosis sustantiva de nuevos capitales, y ni el Estado nacional ni las provincias están en condiciones de hacerlo.
P.: Reconocerán que sería una decisión políticamente muy complicada de impulsar...
R.F.: Hay que ver quién y cómo se opone. Quiero recordarle que en la segunda época de la década del '90, después de la crisis del tequila, se privatizaron exitosamente 14 bancos provinciales incluyendo los de San Luis y Santa Cruz.
P.: El próximo gobierno deberá encarar la nueva discusión del tema tarifas. ¿En qué esquemas están pensando?
R.F.: Nadie duda de que las tarifas necesitan una readecuación. Pero hay dos variables que hoy bloquean esa discusión: el tipo de cambio y la discusión tarifaria. Nosotros proponemos políticas que modifiquen estas dos variables y hagan más fáciles las negociaciones con las empresas de servicios públicos.
P.: ¿Cómo se encararía el problema de la deuda pública?
R.F.: No hay otra salida que implementar políticas austeras, con un ritmo sostenido de superávit primario. Necesitamos resolver primero los problemas fiscales, y luego presentar una política de pago más creíble. Sin duda que la Argentina no va a poder pagar su deuda con los actuales niveles de tasas nominales. Necesitamos llegar a un acuerdo con una reducción drástica.
P.: ¿Cuáles son las metas de superávit primario que tienen en mente?
R.F.: Para 2003, 2,5 por ciento; subirlo a 3,5 en 2004 y desde ese año no debería bajar de 4,5 o 5 por ciento del PBI. Países como Rusia o Turquía, luego de sus crisis mostraron superávit primarios de 6 por ciento.
P.: Ustedes hablan de una reforma tributaria, y la gente cada vez que se le menciona este tema piensa que aumentarán los impuestos «por única vez»...
P.R.: No será el caso. Pensamos, además, en algo a largo plazo y estructural. La idea es aumentar el poder adquisitivo del salario, reduciendo los aportes patronales al mínimo para garantizar la salud y la jubilación.
R.F.: Buscaremos, además, no aumentar la alícuota de Ganancias, sino más bien reducirla; pero aumentando la base imponible derogando exenciones.
P.: ¿Y respecto del IVA?
P.R.: No inmediatamente, pero se tenderá a una alícuota más baja que la actual, con un piso de 15 por ciento, pero con muchas menos exenciones e incentivos y con todos los contribuyentes en igualdad de condiciones.
P.: ¿Qué pasará con las retenciones?
R.F.: Hay que eliminarlas. Vamos a adoptar un calendario vinculado al crecimiento de la recaudación.
P.: ¿Qué harían con el impuesto al cheque?
R.F.: No derogarlo, pero que la totalidad de ese impuesto pueda ser tomada a cuenta de otros tributos.




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