La última semana el mercado cambió. Cambió porque luego de casi dos años de una caída permanente, tanto en el precio de las acciones como en los reportes contables de las empresas cotizantes, las cosas comenzaron a darse vuelta (es decir, mejorar). Es cierto que por ahora la mejora se concentró en las empresas más grandes del mercado (el Russell 2000 trepó 5,68%, frente a 6,37% del S&P 500) y en el extremo más especulativo (las acciones de Internet subieron cerca de 12%, en tanto las Blue Chips treparon 6,62%), lo que significa que aún la suba no es lo suficientemente amplia como para siquiera sugerir que estamos en un bull market, pero luego de tanto castigo, son muchos los que están dispuestos a creerlo. Mientras que para muchos la peor sesión de la se-mana fue la del miércoles, esto es cierto sólo si tomamos en cuenta la variación de los precios. Con una vista algo más amplia, la rueda del viernes, cuando el Dow trepó 0,57% para cerrar en 8.322,4 puntos y el NASDAQ subió 1,22%, es más significativa en este sentido, porque el volumen negociado estuvo inusualmente acotado a sólo 1.400 millones de papeles operados en el mercado tradicional y 1.660 millones en el electrónico. Este paso al costado de los inversores podría estar indicando que son muchos los que decidieron tomarse un descanso para evaluar hasta qué punto la suba de estas dos últimas semanas ha sido excesiva o no. No debemos olvidar que muchas veces apostamos a que las cosas mejoraban, para sólo caer una y otra vez en una "trampa de osos". Hay que tener en cuenta que el escenario internacional sigue siendo muy preocupante, a pesar de que la situación política interna está algo más despejada, y que en la medida en que vayan pasando los días menos y menos pesarán los reportes contables de las empresas. Celebre, pero con cuidado, con mucho cuidado.
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