Los datos de producción industrial y de actividad económica difundidos en las últimas 48 horas, mostraron un fuerte crecimiento y sorprendieron a analistas por la magnitud de la suba. En realidad, hay un fenómeno que se está produciendo fruto de la crisis energética: las empresas están produciendo mucho más allá de lo que en situaciones normales harían, acumulando stock, anticipando que en junio y julio podrían parar la producción por falta de energía.
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Este comportamiento salió a la luz a partir del dato del Estimador Mensual Industrial del INDEC. Todos los sectores mostraron un fuerte aumento. En enero ya estaban en nivel récord, en febrero también y en marzo marcaron otro valor máximo. Hubo casos más que sugestivos como la industria de la cerveza, que en marzo produjo más que en febrero.
Insólito. Es cierto que hubo temperaturas elevadas que impulsaron el mayor consumo, pero el aumento de producción no estaba en línea con ello. «Estamos produciendo mucho más sencillamente porque no sabemos lo que puede suceder a futuro con la energía», confesó un empresario del sector.
Entre los economistas, en FIEL fueron los primeros en observar esta tendencia. En el Ministerio de Economía ya anticipan que este alza de la producción no es sostenible en el tiempo. José Luis Maia, director de Política Macroeconómica, declaró el lunes último que «hace ocho meses que la economía viene creciendo en su conjunto y no es de esperar que se mantenga a lo largo del año». Según el Indicador de Coyuntura de FIEL, en marzo, la Encuesta de Actividad Industrial reflejó patrones de mejora generalizado en las variables relevadas, excepto en Perspectiva para los Próximos Meses. La estimación preliminar del IPI (Indice de Producción Industrial) en marzo registró un incremento de 12,4% respecto del año pasado y 19% respecto de febrero. En realidad lo que está sucediendo es lo mismo que acontece cuando se sabe que, por ejemplo, el dólar va a subir, que la inflación será fuerte o que va a haber desabastecimiento en algún producto. Las empresas salieron a producir fuerte, consumieron más gas y electricidad, anticipando el eventual faltante en los meses siguientes.
Esta conducta se ve en el consumo industrial de gas que elabora el Enargas en base a las licenciatarias. En enero, las empresas consumieron 24% más que hace un año, y en febrero, 22,5%. En marzo, pese a que no están los datos definitivos, se mantuvo la tendencia. Esto ocurrió en el marco de un aumento en el total del consumo de gas de sólo 10%. Obviamente los usuarios residenciales no pueden anticipar consumo, hacer stock, como antes cuando por temor a desabastecimiento o alta inflación, se acumulaba azúcar. En los próximos meses, es dable esperar por esto que la producción caiga y lo hará en la misma magnitud que el mayor crecimiento observado en el primer trimestre. Está claro que de fondo hay un efectivo repunte de la industria, pero lo que está en discusión, es lo «inflado» de la magnitud en función de lo que están aumentando stocks las empresas.
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