14 de mayo 2001 - 00:00

Empresas podrán pagar en 10 años sus deudas con la DGI

Domingo Cavallo sabe que con la recesión que castiga a los argentinos desde hace 38 meses, muchas empresas y comercios han tenido que dejar de pagarle a la DGI para afrontar otros compromisos ineludibles, como los salarios o saldar deudas con los proveedores. Por eso, el ministro decidió este fin de semana que las empresas que entren en los planes reactivantes accederán a una moratoria especial para cancelar sus deudas impositivas y previsionales: tendrá un plazo máximo de 10 años (120 cuotas) con un interés de sólo 3% anual (0,25% mensual). Además, no se les exigirán garantías especiales para acceder al plan, y la AFIP se compromete a levantar inmediatamente las inhibiciones que pesan sobre las cuentas corrientes y los créditos de los morosos. A simple vista, las condiciones parecen muy atractivas. Sin embargo, si Cavallo no logra una rápida reactivación, pasará lo de siempre: las empresas pagarán las primeras dos o tres cuotas de la moratoria y luego dejarán de cumplir para usar esos recursos en su propia subsistencia.

Héctor Rodríguez
Héctor Rodríguez
Los sectores que sean incluidos dentro de las ventajas del plan reactivante que está impulsando el Ministerio de Economía podrán cancelar sus deudas impositivas con un plan de facilidades de pago especial-mente diseñado para ellos y mucho más flexible que el actual. Este incluiría una tasa de interés de 3% anual, tendrá un plazo máximo de 10 años y no requerirá garantías para las empresas que se inscriban.

Además, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) promete levantar inmediatamente las inhibiciones que pesan sobre las cuentas corrientes y que le impiden operar normalmente dentro del sistema financiero. Estas medidas, además de la posibilidad de la derogación de los impuestos a la renta mínima presunta, el endeudamiento empresario y los Ingresos Brutos, el permiso para que los aportes patronales puedan ser descontados del pago del IVA y ciertos beneficios aduaneros serán el esqueleto del plan de salvamento con el que Domingo Cavallo piensa proteger a los sectores de la economía que, según su visión, tienen serios problemas de competitividad y, en definitiva, de supervivencia.

Hasta ahora, pueden contar con estos beneficios los metalúrgicos, la indumentaria, los textiles y el calzado. En el corto plazo, se les sumaría la industria automotriz, el cine, los electrodomésticos y otros en carpeta.
Además, se integraría a este programa el fútbol, que si bien no es una industria, para el gobierno es prioridad la solución de fondo del conflicto que, aparentemente, la semana pasada comenzó a despejarse. La posibilidad de implementar un plan de pago impositivo fue una de las cuestiones negociadas el miércoles pasado entre el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, y el titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Julio Grondona.

Hasta el viernes, los industriales que ya recibirán estos beneficios tenían conocimiento de las ventajas impositivas y del comercio exterior, pero el contenido de los planes de facilidades de pagos para deudas impositivas era aún una incógnita. El viernes pasado, Cavallo, en medio de la crisis del mercado, se hizo tiempo para revisar la propuesta que le hizo llegar la Secretaría de Ingresos Públicos que dirige José María Farré, y que incluye la forma en que los deudores impositivos de los sectores beneficiados con la Ley Reactivante puedan ponerse al día.

• Mejora

Concretamente, los planes se basan en la posibilidad de pagar con un interés mucho menor a los que se debitan actualmente en los planes de pagos que aplica la AFIP. Hoy se cobra un mínimo de 0,5% mensual (6% anual), y el nuevo interés bajará a la mitad: a 0,25% mensual o 3% anual.

La segunda mejora es la ampliación del plazo de pago, que se alargaría a 10 años, mientras que actualmente el máximo es de 7 y sólo para casos puntuales aceptados por los jefes de agencias.


Finalmente, y cuestión fundamental para las empresas endeudadas, no se requerirán garantías que los deudores deban liquidar si no cumplen con sus pagos. Este capítulo era una de las cuestiones que reclamaban habitualmente los dirigentes que representan a los industriales y lo que se dice que alejaba a muchos deudores de los planes de pagos.

Además, y como último «gancho», Cavallo promete que la AFIP levantará las inhibiciones de operar en el sistema financiero al cerrar las cuentas corrientes de los deudores impositivos. Mientras el industrial que se adhiera a los planes de facilidades de pagos esté al día con sus cuotas, podrá operar en el sistema financiero con normalidad.


Las limitaciones que sí quedarían dentro de las nuevas facilidades es la obligación de no adeudar más de tres cuotas y la imposibilidad de que ingresen los que tengan causas penales con la AFIP.

En realidad, los industriales y comerciantes en su totalidad reclamaban perdones impositivos más importantes. Más concretamente, una moratoria y una reducción de las deudas a cambio de ponerse al día. Sin embargo, este tipo de medidas fue expresamente prohibido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la carta de intención que firmó la Argentina. No obstante, este compromiso no habla de la posibilidad de implementar planes de facilidades de pago, siempre y cuando no impliquen reducciones de deudas y que se incluyan intereses en los pagos mensuales, aunque éstos sean mínimos.

Estos planes no guardan ninguna relación con el proyecto de blanqueo impositivo que todavía tiene en carpeta Cavallo y que se basa en canjear deuda impositiva a cambio de la compra obligatoria de bonos de deuda argentinos con la obligación de mantenerlos sin vender durante un plazo determinado.
Este proyecto, que sólo incluirá deudas anteriores a diciembre del '99, por ahora está archivado, por lo menos hasta que luego de julio venga al país la próxima misión del FMI que revisará el cumplimiento de las metas fiscales firmadas por la Argentina.

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