14 de diciembre 2006 - 00:00

Emulo de Moreno: Moyano controla el precio del pan

Hugo Moyano
Hugo Moyano
En las horas siguientes al escándalo de San Vicente, cuando Hugo Moyano flaqueaba como jefe de la CGT, desde el gobierno se deslizó una razón, valedera o no pero sólida, sobre por qué Néstor Kirchner lo sostendría: el aporte del camionero al control de precios oficial.

Si bien es Guillermo Moreno el responsable práctico de la operación del gobierno para evitar subas y, de ese modo, tratar de controlar la inflación, Moyano se convirtió en un operador silencioso pero evidentemente efectivo para impedir que se produzcan aumentos.

Convertido en un alter ego del secretario de Comercio, una especie de Moreno bis, Moyano está dispuesto a dar más señales de colaboración con la Casa Rosada y ahora decidió enviar a los afiliados del gremio de Panaderos a controlar negocio por negocio que no haya subas.

«Advertimos que en zonas de la costa atlántica, por la temporada turística, y en otros puntos del país por la cercanía de las fiestas, se están produciendo intentos para subir el pan», explicó ayer Abel Frutos, jefe del gremio de los panaderos y ladero de Moyano en la CGT.

La semana pasada, Frutos estuvo reunido con Moreno y le cursó esa advertencia, a pesar de que existe un acuerdo entre la industria, las panaderías y el gobierno para que no haya subas. La contraofensiva la programó y la va a ejecutar Moyano: lanzará a sus « comisarios» de precios.

Todo, claro, tiene un doblez. Mientras el gremio alerta a Moreno sobre posibles subas, comenzó a plantear un reclamo salarial excepcional en las panaderías e industrias panificadoras de la Costa y otros puntos turísticos para que les paguen un adicional de 20%.

  • Contradicción

    Es decir: presionan por un aumento salarial, pero al mismo tiempo prometen denunciar si las panaderías fijan suba en el precio del pan. Es, se sabe, la mecánica Moyano.

    «Es justo que haya un adicional por el turismo», dijo ayer Frutos, y planteó que en caso de un incremento, éste no debería trasladarse al consumidor.

    Pero además de ese poder de policía de precios, Moyano quiere adosarle a Moreno una tarea secundaria: que en las negociaciones empresarias pero, sobre todo, en los controles oficiales, se incorporen a la revisión de precios inspecciones sobre trabajo en negro y evasión de aportes patronales.

    En el rubro de panaderías, según Frutos, la «evasión patronal» ronda entre 30 y 35 por ciento, y sobre ese universo quiere Moyano que Moreno ponga la lupa.
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