21 de enero 2002 - 00:00

En seis meses cerró 20% de los comercios

En seis meses cerró 20% de los comercios
El «corralito» puso su candado también en las puertas de los negocios: en los últimos 6 meses bajó sus persianas 20% de los comercios de todo el país. Al mismo tiempo, la devaluación produjo el efecto de la falta de oferta tanto en alquileres como en venta de inmuebles comerciales.

De acuerdo con la base de datos de distintas inmobiliarias, en setiembre se publicaban 8.895 locales porteños en alquiler y en enero sólo 630. De la misma manera ocurrió con los ofrecidos en venta: en octubre había 1.052 negocios; durante diciembre, 308, y en enero, sólo 84. Los brookers aseguraron que «60% de los locales en venta o alquiler es publicado en los diarios» y que su base de datos registra estas publicaciones.

Retracción

Lo llamativo de esta retracción es la tendencia descendente en la que cayeron los oferentes. En lo que fue la venta en los últimos cuatro meses y medio, 2000 inmuebles se retiraron de cartel y no precisamente porque se vendieron. En las locaciones ocurrió una caída intermensual de 50% y, por supuesto, tampoco debido a una reactivación de los alquileres.

Es fácil entender a qué se debe el retiro de los oferentes: falta de definición sobre precios, sumada a la nula posibilidad de comprar con un depósito en el «corralito» un bien de este mercado. Como ya es sabido, la vigente Ley de Emergencia Pública supedita la compra de un inmueble a los dólares cash o a las permutas por oro. Esta última posibilidad es en realidad una transferencia interbancaria en el exterior que no puede escriturarse en la Argentina, sino bajo el título de permuta. Las otras dos posibilidades de comprar un local son entregando un cheque a cobrar a partir de 365 días o pesificando bajo cotización oficial una parte del pago. Pero se descartan ambas por sí solas, ya que ningún propietario vendería para quedarse adentro del «corralito» indeterminadamente y porque no se podría pesificar un monto tan importante como para comprar una propiedad. Así es como la demanda eventual queda formada por un grupo de argentinos inferior a los 300 mil que tienen efectivo o cuentas en el extranjero.

La historia de los alquileres es distinta. Los propietarios no quieren poner en alquiler su local porque no saben bajo qué contrato hacerlo, si escalonado, referido a precios de productos del mercado, en pesos o dólares, para no perder.

Obviamente, a los locadores les conviene cerrar contratos en dólares, pero lo que no encuentran es quien quiera pagar por un local en esa moneda.

A esto se suma la total paralización en las ventas y las dificultades que padecen los comerciantes para pagar sus obligaciones, en medio de un ya instalado default interno.


Como si fuera poco, «más de la mitad de los comerciantes que tomaron créditos lo hizo con las escribanías y quedó fuera de la pesificación», se quejó Osvaldo Cornide, presidente de la Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias (CAME).

«Sólo 3% de los locales que hoy están cerrados lo hicieron por prevención, el resto, el otro 97%, cerró porque se fundió», agregó. La conclusión: la avenida porteña Forest plagada de persianas bajas, galerías en lugares turísticos vacías, aumentos en los precios, cierres indefinidos por cautela; y de ventas, ni hablar. También algunas especulaciones como ocurrió, por caso, en el Partido de la Costa, donde algunos minimercados sólo permitieron compras de 30 pesos como mínimo.

«Cerró como mínimo 20% de los locales y no hay publicaciones en los clasificados de los diarios, la oferta se redujo increíblemente y, por ende, no suena un teléfono en todo el día», dijo a este diario un agente inmobiliario y agregó que «antes no teníamos quien nos compre y ahora tampoco encontramos quien quiera vender».

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