1 de septiembre 2003 - 00:00

Endurece Europa el acuerdo con el FMI

Llegan desde hoy más técnicos del FMI al país para completar la misión que buscará cerrar el acuerdo con la Argentina. El Tesoro norteamericano insiste en cerrar un programa a 3 años de plazo aunque no haya reformas de fondo en la economía. Los directores de países europeos (España, Alemania, Italia y España) lo resisten. En el Palacio de Hacienda, aseguran que esta semana lograrán sumar la voluntad de estos últimos y que el acuerdo estará firmado la semana próxima.

Los países europeos aún no ceden a la presión del Tesoro de los Estados Unidos para que se avale un acuerdo a 3 años de plazo del FMI con la Argentina. Un alto funcionario del gobierno aseguró a este diario anoche que «esta semana se define todo. Contamos a favor con la decisión del gobierno norteamericano de lograr cerrar un programa nuevo y de largo plazo».

Tal como anticipara este diario, mañana comenzarán las reuniones más relevantes con el arribo de la misión técnica del FMI. Es el último intento por evitar postergar un acuerdo y que el gobierno de Kirchner deba dirimir entre el uso de las reservas para pagar un vencimiento de u$s 2.900 millones el 9 de setiembre o entrar en mora con el Fondo. La llegada anticipada del representante permanente del organismo en la Argentina, John Dodsworth el jueves -ya está radicado en Buenos Aires-sirvió para avanzar en la agenda de temas, pero sólo desde mañana se podrán definir los puntos pendientes.

«Se sigue hablando de un programa a 3 años. Las metas son más flexibles en cuanto a las fechas, y en eso el Tesoro de EE.UU. está de acuerdo» graficó la fuente. Obviamente son dos los temas que preocupan a los representantes de países europeos (Alemania, Francia, Italia, y España) en el directorio del Fondo Monetario: la renegociación de los contratos con empresas privatizadas y la reestructuración de la deuda en default.

• Problema

«En la meta del superávit primario de 2004 no hay tanta diferencia. El problema es desde ahí en adelante» confesó un estrecho colaborador de Roberto Lavagna. Lo concreto es que en los dos puntos arriba mencionados, el gobierno argentino ya ha hecho saber a la delegación del FMI que no estudia modificar su postura. Por ello entran en escena las definiciones políticas con el staff del Fondo desaconsejando la firma de un Extended Fund Facility (Programa de Facilidades Ampliadas), sin hacer reformas estructurales, Europa en la misma línea, y el Tesoro norteamericano buscando evitar una crisis regional.

Hay dos alternativas para el caso de que fracasen las gestiones tendientes a lograr el aval de países europeos:

• efectuar un simple acuerdo con sólo metas fiscales y monetarias a 18 meses de plazo. No es lo que hasta ahora se está hablando. Del Ministerio de Economía incluso descartan que suceda. Pero con este mecanismo, el gobierno de Kirchner se evita tener que transparentar el fuerte ajuste fiscal necesario para cumplir en 2005 con el pago de los BODEN entregados a los ahorristas, y los préstamos garantizados que ya fueron pesificados. Tampoco es la intención en Washington, más porque en el encuentro de Kirchner y Horst Köhler, director gerente del FMI, se acordó un entendimiento a 3 años de plazo.

• Seguir negociando más allá del vencimiento un entendimiento de largo plazo con un pago utilizando las reservas al Fondo Monetario. Sólo podría barajarse esta alternativa, dicen en Economía, en la medida en que se logren avances sustantivos respecto de las negociaciones y que aseguren un final feliz de antemano a las mismas, algo que descuentan que sucederá. «Si en lugar de ser el 9, la reunión de directorio en la que se apruebe el acuerdo con Argentina es el 12, no habrá problema» dijo la fuente.

• Otra variante: entrar en mora con el Fondo Monetario, a sabiendas de que es por sólo tres o cuatro días.

Para el miércoles por la tarde, la misión técnica del organismo tiene previsto reunirse con el secretario de Hacienda Carlos Mosse, encuentro que podría postergarse al jueves por la mañana. Allí el tema central pasa por el Presupuesto 2004, y la concordancia entre los ingresos impositivos previstos y el crecimiento de la economía esperado. Las conversaciones en el Banco Central están ya cerradas con definiciones pendientes en función de las metas fiscales que se terminen, si se logra hacerlo, pactando en el nuevo entendimiento.

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