Seguirá el suspenso -y con él, la manipulación de cifras- en torno al nuevo sistema para medir la inflación. Es que, por un lado, Guillermo Moreno quiere que su puesta en marcha sea inmediata, porque "ya están todos los cambioslistos". Pero, por el otro, en Economía se resisten. Martín Lousteau asegura que las modificaciones "no fueron testeadas" y que faltan más estudios técnicos para que el futuro índice no genere controversias desde su nacimiento.Es la forma que encontró el ministro para oponerse al secretario de Comercio y no terminar como su antecesor, Miguel Peirano, que tuvo que dejar su puesto por sus dificultades para contener a Moreno. La última palabra la tendrán, en definitiva, en Casa Rosada, donde también procuran acabar con las críticas de analistas privados y hasta del FMI por la forma oficial de medir la inflación. Mientras tanto, se esperan más manipulaciones de los índices en febrero y marzo.
La resistencia de Martín Lousteau a implementar el nuevo índice de precios elaborado por el INDEC demorará por algún tiempo el anuncio de su puesta en marcha. El ministro de Economía coincide con Guillermo Moreno en que deben implementarse profundas reformas al esquema actual, pero al mismo tiempo exige que se efectúen las pruebas y testeos necesarios para que el debut del nuevo índice no genere nuevas polémicas.
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Por eso, la presentación del nuevo índice no tiene por el momento fecha precisa para su divulgación. Dependerá de las pruebas técnicas que se realicen en las próximas semanas, pero también de la presión que llegue desde la Casa de Gobierno para que se ponga en marcha la nueva metodología. En varias ocasiones, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, procuró apurar públicamente el anuncio.
El equipo económico pudo hacer poco y nada para reducir la influencia del secretario de Comercio Interior dentro del INDEC. Es el propio Moreno, junto con la directora Ana María Edwin, quien comanda todos los cambios al IPC (Indice de Precios al Consumidor). Ellos y los técnicos elegidos definen la nueva canasta de productos y servicios, además de la ponderación que tendrán en el nuevo esquema.
Lousteau y los funcionarios que lo acompañan en Economía no tuvieron acceso a este proceso; sólo reciben información a cuentagotas que envía el propio Moreno. La forma de ponerle límite fue, por el momento, resistir el anuncio del nuevo índice hasta que se defina la metodología de cálculo y el sistema de relevamiento.
Sus principales colaboradores aconsejaron a Lousteau no anunciar el nuevo IPC sin una corroboración del equipo económico sobre su funcionamiento. «Te vas a quemar y será algo difícil de remontar», le dicen. En Economía explican que quieren que el nuevo sistema elimine las dudas que existen por la forma de medir la inflación que viene implementando el INDEC, pero estiman que ello no será posible sin una «puesta a punto» seria del nuevo esquema.
El ministro adhiere a muchas de las críticas que ya efectuó Moreno sobre el actual índice: contiene demasiados productos (lo que dificulta relevarlos todos) e incluye bienes suntuarios que no reflejan el verdadero consumo promedio de los argentinos.
También justifica que rubros como turismo hayan tenido un cambio en la metodología de cálculo, porque había errores groseros en el sistema que se venía implementando («80% de la medición del rubro era el costo de los hoteles en Mar del Plata»).
Las críticas por la manipulación del índice de inflación llegó incluso al FMI, que efectuó serios cuestionamientos al INDEC por la forma de medir la inflación.