Houston (EFE) - Hoy comenzará el primer juicio criminal contra ex directivos de Enron, el gigante energético que quebró en 2001 en circunstancias sospechosas.
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El proceso se centra en un caso específico y relativamente limitado: la presunta venta ficticia en 1999 de tres barcazas productoras de electricidad cerca de la costa de Nigeria para mejorar las cuentas de fin de año de la compañía. Según el Departamento de Justicia de EE.UU., varios ejecutivos de Enron convencieron al banco de inversiones Merrill Lynch para que les comprase esas propiedades a fin de cumplir sus metas financieras, con la promesa de que la empresa energética se las recompraría en seis meses.
Con esta operación, Enron logró colocar en sus libros de cuentas ingresos extra de u$s 12 millones y sus ejecutivos se embolsaron un bono por productividad. La fiscalía alega que la transacción no fue una venta legítima porque la empresa garantizó a Merrill Lynch que no perdería dinero.
• Responsables
Los acusados de participar en la trama son dos altos gerentes de Enron, Dan Boyle -vicepresidente financiero encargado de la operación- y Sheila Kahanek -contadora que supuestamente encubrió información a los investigadores-.
Por parte de Merrill Lynch se sentarán en el banquillo de los acusados Daniel Bayly -ex director de inversiones mundiales-, James Brown -ex director de operaciones financieras-, William Fuhs -ex vicepresidente- y Robert Furst -ex gerente de relaciones con Enron-. Además de estos antiguos empleados, está en juicio la relación de Enron con Merrill Lynch, que presuntamente participó en la trama para hacerle un favor a un cliente poderoso, y con repercusiones sobre la forma en que Wall Street colabora con los grandes conglomerados del país.
• Acusación
La fiscalía alega en su acusación que «al facilitar el engaño de Enron, Merrill Lynch solidificó su situación de 'amigo de Enron' y en consecuencia se colocó en una posición favorable para recibir un mayor pedazo de los negocios lucrativos de Enron con instituciones financieras». Del resultado de este juicio también están pendientes los antiguos máximos dirigentes de la empresa, el ex presidente Kenneth Lay y el ex CEO Jeffrey Skilling, que han sido acusados de establecer un sistema ilegal para ocultar las pérdidas de la compañía, las cuales desembocaron en su bancarrota en diciembre de 2001.
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