8 de enero 2002 - 00:00

España: "impensable salir de la crisis perjudicando a empresas"

José María Aznar
José María Aznar
En un tono que mezcló iguales dosis de diplomacia y de irritación, el Gobierno español invitó ayer a la Argentina a negociar los detalles del nuevo plan económico con las empresas que han invertido en el país. El canciller Josep Piqué dijo que «no es pensable que la Argentina pueda salir de la crisis poniendo en situación insostenible a sectores enteros de actividad». Mientras el ministro de Hacienda, Rodrigo Rato, pedía que las medidas se tomen «rápidamente y con consenso de los afectados», el ministro de Presidencia, Juan José Lucas, se quejó de no ver en las autoridades argentinas anuncios de disciplina fiscal y monetaria.

Madrid y Bruselas (AFP, EFE) - Funcionarios del Gobierno español señalaron ayer que creen «impensable» que el gobierno argentino pretenda salir de la crisis perjudicando a las empresas extranjeras, a la vez que pidió un plan económico que sea fruto del consenso con los inversores y criticó la falta de definiciones acerca de necesarias medidas de «autodisciplina».

«Quiero saludar con espíritu positivo la iniciativa del gobierno argentino de mantener un diálogo no con las empresas españolas, sino con aquellas empresas que en el ámbito de los servicios públicos o en el ámbito del sistema financiero juegan un papel esencial para el futuro de la economía de ese país», declaró el canciller Josep Piqué.

«No es pensable que la Argentina pueda salir de su situación crítica poniendo en situación insostenible a sectores enteros de actividad, y así lo ha manifestado con toda claridad el nuevo gobierno argentino», añadió.

Según el presidente del consejo de ministros de la Unión Europea (España detenta en este momento la titularidad rotativa del bloque), «ante unas características tan críticas, todos los sectores tienen que hacer esfuerzos y sacrificios, y a eso no pueden ser ajenos los intereses empresariales, ya sean españoles o de otros países, o los propios intereses argentinos». «Todos tienen que asumir una parte del costo que supone salir de esta situación de crisis, nadie puede pretender quedarse al margen», añadió.

De acuerdo con el funcionario, «se trata de encontrar una solución que sea global, coherente y realista a una situación enormemente crítica». «Cuanto más coherente sea el plan y más equilibre los diferentes costos y sacrificios, mejor para todos», agregó.

En tanto, el ministro de Hacienda y vicepresidente del Gobierno económico español,
Rodrigo Rato, pidió al gobierno de Eduardo Duhalde un plan económico «creíble a largo plazo» y prometió que la UE y su país prestarán «la máxima colaboración con las autoridades argentinas».

Consenso

Rato consideró que las autoridades de ese país «son las responsables de establecer un marco de crecimiento económico» y deben tomar las decisiones «que consideren adecuadas en función de los intereses de los ciudadanos argentinos». Pero si Buenos Aires cree que algunas de la condiciones para la inversión o la concesión de préstamos en el país tienen que ser modificadas, «ese proceso debe hacerse de forma rápida, con el consenso de los afectados, para recuperar inmediatamente la confianza de inversores, ahorradores y acreedores».

Rato hizo hincapié en que «los cambios deben ser fruto de la negociación y el consenso» y agregó que, en representación de la UE, comunicó al gobierno argentino «la necesidad de que dialogue con las empresas, con los acreedores, para establecer un marco de confianza que le permita poder desarrollar sus funciones en beneficio de sus ciudadanos».


En lo que acaso fueron las declaraciones más duras y menos diplomáticas, el ministro de la Presidencia, Juan José Lucas, dijo que al gobierno de José María Aznar le preocupa el silencio mantenido hasta ahora por las nuevas autoridades argentinas sobre la «autodisciplina», es decir, el rigor en los presupuestos y en el gasto público, al tiempo que adoptan medidas que «afectan a las empresas y las economías privadas».

Al referirse ayer a las empresas españolas «que se ven amenazadas» por las nuevas medidas económicas, subrayó que por ahora la Argentina no ha dicho nada sobre tal «autodisciplina».

España ha invertido 25.600 millones de dólares en la Argentina entre 1994 y 2000, lo que hace de Madrid el segundo inversor mundial en el país.

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