España pone una ficha en la reforma del sistema fiscal
Aunque Domingo Cavallo se negó a participar de la reforma tributaria, el gobierno consiguió quién se haga cargo de la paternidad de la futura ley. Esa función la cumplirá un socio internacional, Ignacio Ruiz Jarabo Colomer, director de la Agencia Estatal de Administración Tributaria de Espa-ña. El jueves el funcionario desembarcará en Buenos Aires para auditar cómo funciona la AFIP. Será el adelantado de un grupo mayor de expertos que arribarán a fines de enero con la misma función. El resultado de esta inspección integral será un informe español que aconsejará un programa de reformas del sistema de recaudación. Hoy se reúnen por este tema, Chrystian Colombo con el diputado Baglini.
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Con la llegada de esta misión el gobierno agrega otro comité más a todos los que llamó para la reforma fiscal. Hoy Colombo cierra el grupo de economistas que redactará la agenda de trabajo de los centros de estudios y fundaciones; Raúl Baglini ya logró que todo pase por su comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados (Ver nota en pág. 3). Luego ingresarán los ministros de Economía de las provincias para discutir en representación de los gobernadores la eliminación de los impuestos distorsivos y, cumbre de todas las aspiraciones, los lineamientos de una nueva ley de coparticipación federal.
El apoyo español busca también una pacificación interna de los ánimos dentro de los organismos recaudadores y de aduana, donde el personal manifiesta quejas por las amenazas de ajustes en las plantas de personal. El modelo español se basa en una autonomía completa del sistema respecto de los avatares políticos y sus autoridades se precian de que los sucesivos gobiernos han respetado el primer diseño del ministro de Felipe González, Manuel Solchaga. En las conversaciones previas e informales que han mantenido funcionarios argentinos como Héctor Rodríguez con enviados españoles recibieron como clave de la eficacia de aquella agencia una mezcla de continuidad de los responsables y la aplicación de técnicas siempre nuevas para controlar el pago de tributos impositivos y fiscales.
Auxilio
Otra de las claves que aporta el sistema español es el juego que se le da a los bancos. Las entidades en España funcionan como un brazo del mecanismo de recaudación, no sólo cobran los tributos sino que tienen ventanillas de asesoramiento al contribuyente y sirven como auxilio en las presentaciones.
Este aporte lo considera útil la AFIP hoy que confía en la bancarización como uno de los métodos más fructíferos para aumentar la recaudación.
Este auxilio de un socio extranjero no es nuevo en la Argentina en materia fiscal.
El eje de la recaudación, que es el Impuesto al Valor Agregado vino copiado del modelo francés. Lo instrumentó hace tres décadas María Allegretti de Salgado, funcionaria del ministerio de Economía bajo el gobierno peronista de 1973-76, que se hizo conocida como «Coca» Salgado, esposa del empresario Héctor Salgado que fue condenado por el caso «Koner-Salgado» de evasión fiscal en la zona aduanera de Tierra del Fuego. Esa funcionaria se desempeñó después como asesora en materia tributaria en el bloque radical del Congreso después de 1983. Años después Francia inspiró otro hallazgo fiscal, el popular sistema «María» de control de las aduanas. Lo trajo el gobierno de Raúl Alfonsín como una donación del gobierno francés pero lo terminó instrumentando el de Menem.
El impulsor principal fue Domingo Cavallo y consiste en un seguimiento informático de las mercancías que permite un control en todos los puntos de tránsito que, en teoría, impide el contrabando.
Se convirtió en la pesadilla de los despachantes de aduanas pero hoy rige para casi todas las aduanas luego del envión final que le dio H. Rodríguez, apenas se hizo cargo de la AFIP con este gobierno para que rigiera en forma total.
Con la llegada de los españoles con otra propuesta, que recibirá inevitablemente el apodo de «sistema Manolo», la Argentina ensaya otro intento de superar un drama criollo sin final: país de impuestos altos pero donde la economía negra algunos la calculan en 50%, porcentaje al que siempre se llega en momentos de recesión.




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