El presidente del grupo español Telefónica, César Alierta, pasó a detentar la totalidad del poder en la conducción de la firma multinacional al ser eliminado el cargo de consejero delegado que hasta ahora ocupaba Fernando Abril-Martorell.
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La empresa comunicó hoy la decisión a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de España, y precisó que se tomó en el marco de la reestructuración de la compañía para "adaptarse a la nueva realidad de gestión con simplicidad".
Otras medidas definidas son la incorporación de Telefónica Data a los negocios de la telefonía fija en España e Iberoamérica y la desaparición de la filial de medios de comunicación Admira, del que forman parte los medios argentinos Telefé y Radio Continental, entre otros.
A su vez el área de Planifación y Control de Gestión pasará a depender del área de Estrategia y Recursos se integrará en Finanzas Corporativas.
Abril-Martorell, el último de los hombres afines al ex presidente del grupo, Juan Villalonga, abandonará su cargo el próximo 1 de octubre y pasará a ser asesor del presidente. Telefónica, que en los próximos cinco años quiere suprimir 15.000 de sus casi 41.000 puestos de trabajo en España, sufrió el año pasado unas pérdidas récord de unos 6.400 millones de dólares, debido fundamentalmente al fracaso del negocio de telefonía móvil de tercera generación (UMTS).
En el primer semestre de este año, el grupo salió de los números en rojo al ganar casi 1.600 millones de dólares.
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