19 de junio 2002 - 00:00

Estiman inflación en 80% y que dólar sigue a $ 3,60

El gobierno debió admitir ayer que la inflación minorista llegará este año a 80%, el doble de la que estimaba semanas atrás. En una reunión clave con el enviado del FMI, John Thornton, el equipo económico debió plantear metas mucho más realistas sobre el programa monetario y fiscal hasta fin de año. El aumento de precios esperado está muy por encima del irreal 15% que figuraba originalmente en el Presupuesto. Inclusive, supera ampliamente la previsión de un aumento de 40% que auguró el viceministro de Economía Enrique Devoto. Es importante el dato porque se descontaba desde el gobierno que ya se había visto lo peor en materia de suba de precios -hubo 26% de aumento en los cinco primeros meses del año- y, además anticipa que será mucho mayor el incremento en lo que resta del año. En la reunión de ayer con el FMI, hubo fuertes contrapuntos, sobre todo por la negativa del organismo a seguir avalando el uso de reservas para mantener el dólar bajo control. Economía insiste en que se ubicará en $ 3,60 para fin de año, lo que hoy es poco creíble. Thornton se mostró partidario de fijar por encima de los u$s 9.000 millones el piso de las reservas que deberá mantener el Central. Esta misión técnica del FMI volverá a Washington mañana por la noche sin mayores avances tras su corta incursión por el país. Roberto Lavagna viajará a mediados de la semana que viene a los Estados Unidos para buscar convencer al Fondo de la necesidad de acelerar un acuerdo con el país.

Este año la inflación minorista debería llegar a 80%, según se estableció en el nuevo programa monetario que el Ministerio de Economía y el Banco Central le presentaron ayer al encargado de la misión del FMI, John Thornton. La cifra podría sufrir una pequeña modificación, ya que la versión definitiva terminará de redactarse en las próximas 48 horas.

El nuevo programa será presentado al Congreso esta semana e implica una inflación muy superior a la meta ya superada de 15% que figuraba en el Presupuesto 2002.

El supuesto más fuerte de este pronóstico inflacionario es que el tipo de cambio permanecerá prácticamente en los mismos niveles actuales: el dólar quedaría en $ 3,60 a fin de año.

La misión del Fondo también presentó sus números, que son levemente superiores. Según el organismo, la inflación superará 90%, aunque estará levemente por debajo de 100 por ciento.

Si estos pronósticos oficiales se cumplen, el aumento de los precios triplicará prácticamente el incremento verificado hasta mayo, que acumula 25,9 por ciento.

• Asistentes

Del encuentro participaron altos funcionarios del BCRA y del Ministerio de Economía. Estuvieron presentes el titular del Central, Mario Blejer, junto a Alejandro Henke (vicesuperintendente) y Eduardo Levy Yeyati (economista jefe), mientras que por Economía estuvieron Guillermo Nielsen, secretario de Finanzas, junto a un grupo de colaboradores, como Gabriel Rubinstein (flamante asesor) y Leonardo Madcur.

Pero además de las metas de inflación, en este encuentro clave con la misión del FMI -que se volverá a Washington el jueves por la noche- se discutió: 1) la emisión monetaria hasta fin de año y 2) la venta de dólares necesaria para absorber el aumento del circulante en el mercado, además del compromiso de establecer un piso para ese nivel de reservas. Tal como viene anticipando
Ambito Financiero, la propuesta es que ese límite sea fijado en u$s 9.000 millones.

Thornton objetó, fundamentalmente, que el programa contemple una venta adicional de reservas respecto a lo ya perdido en lo que va del año. Según el BCRA, será necesario vender entre u$s 1.300 y 1.500 millones adicionales para evitar que suba el tipo de cambio.

«Esto es seguir financiando con la venta de dólares la corrida de los depósitos. Es un tema muy delicado», observó Thornton. El funcionario del FMI se mostró de acuerdo con las cifras que en general esbozó el Central sobre emisión e inflación.

Pero se preocupó en dejar claro que el Fondo no avalará más ventas de reservas para evitar que se dispare el dólar. Este tema puede convertirse en un importante escollo para llegar al acuerdo final.

Por supuesto que si el Central no fuese autorizado a continuar con la venta de dólares, el tipo de cambio de equilibrio estaría muy por encima de los $ 3,60 y provocaría más estallido inflacionario.

Incluso, Thornton se animó a ir más allá: «No pueden pedir que les prestemos más plata si con los dólares lo único que quieren hacer es cubrir la salida de los ahorristas. ¿Qué hicieron con el «corralito» estos meses?», se preguntó ante la mirada atónita de sus interlocutores.

• Préstamo

De los u$s 9.000 millones que tiene el Central de reservas, u$s 4.000 millones corresponden a un préstamo realizado el año pasado por el FMI. Además, el Fondo postergaría los vencimientos de deuda que debe hacer la Argentina hasta fin de 2003. También aportaría unos u$s 1.200 millones en efectivo para engrosar las reservas por los pagos realizados por la Argentina a los organismos multilaterales en lo que va del año.

Ahora tendrá que ser el ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien negocie personalmente en Washington con el titular del FMI, Horst Köhler, una autorización expresa para vender más reservas hasta fin de año. Será, en todo caso, una decisión política que evitaría a la Argentina entrar en default con los organismos internacionales a mediados de julio.

Estos son los temas principales que Blejer y Nielsen volcaron en la reunión con el FMI:

• Emisión de $ 7.000 millones para dar redescuentos a bancos:
el total de la salida de depósitos en el segundo semestre llegará -según los supuestos- a $ 15.000 millones, entre retiro de fondos y amparos. La mitad del dinero deberá ser aportado de la propia liquidez de los bancos y la otra mitad por el Central. Thornton solicitó que «haya un trato igualitario para todos los bancos, sin distinción entre nacionales y extranjeros». Blejer y Nielsen cruzaron miradas, pero no dijeron nada.

• Colocarán $ 3.000 millones de Lebac para absorber pesos:
se intensificará el programa de emisión de Letras por parte del BCRA. La cifra permitiría reducir notablemente el impacto de la salida de depósitos. Las colocaciones serán cada vez más agresivas en las próximas semanas.

• Se venderán entre u$s 1.300 y 1.500 millones de reservas para controlar el tipo de cambio:
los dólares serían utilizados también para absorber el monto de la emisión. En este punto se opone duramente el FMI, que no quiere avalar una caída adicional de reservas.

• Se pone un piso de u$s 9.000 millones para las reservas del BCRA: es una movida que propuso el Banco Central para asegurar que no se dilapidarán las reservas. En realidad, todos los países que tienen tipo de cambio flotante deben establecer un piso para las reservas del Central. Incluso, en las últimas horas Brasil fue autorizado a reducir ese límite de u$s 20.000 millones a u$s 15.000 millones para incrementar su capacidad de intervención en el mercado y controlar el precio de su moneda, el real. Ese nivel es posible porque el Fondo debería integrar unos u$s 1.200 millones, en concepto de devolución de lo ya pagado por la Argentina a los organismos internacionales.

• Eliminación de restricciones del sistema bancario:
según los cálculos de Economía, para fin de octubre ya no tendría sentido mantener las actuales restricciones para sacar efectivo de los bancos. Básicamente, porque los ahorristas habrán retirado todo lo que podían con los límites vigentes actualmente. Pero no se trata de una meta ni de una exigencia del Fondo.

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