20 de marzo 2008 - 00:00

Estudio brasileño le otorga vida corta a la suba eterna de la soja

Por primera vez surgen opiniones contrapuestas a lo que hasta ahora era algo descontado: la constante suba del precio de granos. Esto está basado en la creencia de que desde China e India habrá demanda ilimitada por las próximas décadas. ¿Qué sostiene el exhaustivo informe presentado en San Pablo? Que en términos reales, habrá caída en los precios de los granos para los próximos años. Mejoras tecnológicas y aumentos de la oferta inesperados son ejemplos que conspiran con la creencia generalizada de alzas eternas.

Estudio brasileño le otorga vida corta a la suba eterna de la soja
Pese al boom de las materias primas que viven los mercados mundiales, expertos brasileños pronostican que la tendencia de largo plazo de los precios agropecuarios sigue siendo hacia una caída real de las cotizaciones.

El pronóstico surge de una investigación del Instituto de Estudios de Comercio y Negociaciones Internacionales (ICONE) comandado por Marcos Sawaya Jank que se presentó en San Pablo. El trabajo analiza la dinámica del agronegocio mundial en el siglo 21 concluyendo, además en la baja de precios, en que aumentará la volatilidad de los mercados en virtud de la mayor inelasticidad-precio de la demanda y la creciente concentración de la oferta en ciertas regiones.

  • Impacto

  • Por el lado de la oferta el informe destaca el impacto de los cambios climáticos y el calentamiento global, la disponibilidad cada vez más limitada de recursos naturales (tierra y agua), y la explosión de nuevas enfermedades ( gripe aviar y otras). A esto se suma la disyuntiva entre alimentos y energía, con el consiguiente impacto en el precio de los commodities, como maíz y aceites vegetales y en menor medida del azúcar. Otros factores movilizadores de la oferta son también el aumento del ingreso rural no agrícola en Asia, la concentración de la agroindustria y del comercio de alimentos, la creciente presencia de empresas multinacionales, y las nuevas tecnologías que son fundamentales, principalmente aquellas que aumentan la productividad economizando recursos naturales.

    En cuanto a la demanda, el rasgo característico en los países ricos es la calidad, mientras que en los en desarrollo es la cantidad. En los primeros,se privilegian los aspectos de salud y bienestar, la conveniencia y preferencias, y las regulaciones. En cambio, en los emergentes, la demanda viene ligada al crecimiento de la población, sobre todo en el mundo más pobre (Africa); del aumento de la renta per cápita (Asia y el este europeo); la urbanización acelerada en Africa y Asia; y a los nuevos hábitos alimenticios.

    Todo ello desemboca en una fuerte expansión del comercio agrícola en el largo plazo, afirma el informe.

    «El eje de la oferta exportadorade commodities sale de los países ricos para los emergentes que disponen de recursos naturales, tecnología y sistemas agrarios eficientes. El mayor potencial está en Sudamérica y el este de Europa, siendo Africa aún una incógnita».

    Mientras que «el eje de la demanda por importaciones va de los países desarrollados para los emergentes, principalmente Asia, este europeo y Medio Oriente». Aquí las variables clave son precios bajos y complementación de la oferta doméstica.

    Pero la contracara del mayor comercio será mayores dosis de proteccionismo en la agricultura, advierte el informe.

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