3 de octubre 2002 - 00:00

"Exageran peligro de otro default"

"Los que sostienen que Brasil irá sí o sí a una reestructuración de la deuda, no entienden la dinámica del endeudamiento público. Pronosticar eso, sólo por el aumento de la deuda es un análisis torpe", sostuvo ayer Fabio Giambiagi, economista del Banco Nacional de Desenvolvimento Económico e Social (BNDES) en diálogo con este diario.

Giambiagi
que vino al país a participar de un seminario, se mostró menos tremendista que algunos colegas que parecen clamar por el futuro default de la deuda brasileña.

De todos modos reconoce que la clave estará en la política fiscal y la actitud del próximo gobierno.


Estos fueron los principales pasajes de la entrevista.

Periodista: Más allá de quién gane las elecciones y la evolución del dólar ¿la dinámica de la deuda lleva al default?

Fabio Giambiagi: Para entender el tema de la deuda pública hay que separar la deuda Fiscal de los llamados ajustes patrimoniales. Estos son conceptos de deuda originados, por ejemplo, en sentencias judiciales, o ajustes del tipo de cambio.

En 1994 la deuda total era 30% del PBI, la fiscal 30% y los ajustes 0%; en el '98 la deuda total era 41,7% del PBI, de la cual 40,6% era fiscal y 1,1% de ajustes. Estos números a fines de agosto último pasaron a un nivel de deuda pública total de 58,3% del PBI, correspondiendo 40% a la fiscal y 18,3% a los ajustes. Con la escalada del dólar de setiembre pasado este ratio supera 60% del PBI. Entonces, existe un aumento de la deuda pública por los ajustes patrimoniales sobre todo por el impacto de la suba del tipo de cambio en la deuda y no por un mayor déficit fiscal.

P.: Pero endeudarse con bonos que ajustan con el dólar tiene un costo.

F.G.: Sí, este aumento de la deuda tiene un costo pero es un análisis torpe y simplista pronosticar que el incremento del endeudamiento conlleva a una reestructuración. Cuando se armó el acuerdo con el FMI en 1998/'99 la deuda pública era 47% del PBI con una meta de superávit fiscal primario (sin incluir pago de intereses) para el año 2002 de 2,7% del PBI, pauta que iría descendiendo hasta 2% en 2006. Hoy el acuerdo incorpora una meta de 3,9% del PBI y 4% para 2003 manteniéndola por unos años. La cuestión central es precisamente si el próximo gobierno mantendrá la pauta de superávit primario en 4% del PBI.

P.: Se le complica entonces al próximo gobierno porque hay una caída de ingresos tributarios extraordinarios importante, ¿cómo la compensan?

F.G.: El actual gobierno envió el presupuesto 2003 con una pauta de crecimiento nulo para el gasto público de modo que por efecto de crecimiento del PBI (estimado en 3%) se compensaría la pérdida de ingresos fiscales extraordinarios y cumplen la meta de superávit. Tenga en cuenta que en los últimos seis años Cardoso aumentó el gasto público 6% anual promedio.

P.: ¿No habrá problemas para refinanciar la deuda?

F.G.: Los analistas no entienden que los brasileños ahorran en reales -por lo menos hasta ahora lo siguen haciendo-. Existe un importante mercado de capitales (local) para los bonos públicos, por lo que no habría inconvenientes para refinanciar. La deuda pública de 58,3% del PBI, es 44,5% interna y 13,8% externa.

P.: ¿Cuál será la señal más importante del próximo presidente para diluir los temores del default?

F.G.: Que el próximo gobierno respete el superávit primario para mantener la relación deuda/PBI. Si hay un intento de reducir la meta, las cosas se complicarán. La probabilidad que Brasil haga default no es igual a cero, pero dista mucho de ser lo que muchos analistas proyectan. Lo importante será la actitud del nuevo gobierno, la postura de su equipo económico.

P.: ¿Qué habrá que mirar en el corto plazo?

F.G.: La pauta de lo que va a hacer el próximo gobierno está en hechos. Uno, cuál va a ser el salario mínimo para el año 2003 que tiene una incidencia directa en los gastos de la seguridad social. Y, el otro, cuando en abril de 2003 presente el presupuesto con las pautas fiscales hasta el 2006.

Entrevista de Jorge G. Herrera

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