Las exportaciones de carne vacuna aumentarán 12% este año, según los optimistas datos oficiales difundidos ayer. Esto implicaría aumentos importantes en los ingresos del país que en sólo seis meses logró ubicar carnes por u$s 264 millones debido a la colocación de 131.777 toneladas, según la información dada a conocer por el servicio sanitario que certifica las ventas externas. «Este año la Argentina faenará 12 millones de cabezas de vacunos que implican una producción de 2.529.000 toneladas de carnes. El consumo se calcula en 2.139.000, así que se exportarán 390 mil toneladas, sustentadas por los envíos a Rusia y la Unión Europea, con los Cortes Hilton y extra Hilton», decía Consolación Otaño, coordinadora de Mercados Ganaderos de Agricultura durante el promocionado Seminario Outlook de la Agroindustria Argentina organizado por la SAGPyA, que intentó ser una réplica del prestigioso seminario anual que realizan los Estados Unidos, pero que logró ser un «inlook», como sostuvo un productor presente, ya que sólo pudo refrescar el pasado y poco se habló del futuro agropecuario del país.
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Los datos que muestra la Argentina en exportaciones de carne son alarmantes: en el año '95 se exportaron más de 500 mil toneladas de carnes por casi u$s 1 millón y hoy se está lejos de esa performance. El mercado chileno, recuperado luego del escándalo de la aftosa, representaba para el país un valor por tonelada de u$s 2.500 ocho años atrás y hoy sólo llega a pagar u$s 1.600 por tonelada. Los valores FOB de la carne argentina también inquietan: pocos años atrás rondaban en u$s 1.800/1.900 promedio y hoy sólo llegan a u$s 1.400. La pérdida de credibilidad del país por la cuestión sanitaria impidió remontar todos los mercados luego de que se confirmara la inexistencia de focos. De hecho, los Estados Unidos y Canadá aún permanecen cerrados y condicionan cualquier crecimiento. Los productores fueron perjudicados: el precio del kilo vivo cayó de u$s 0,70 a u$s 0,42 desde el primer semestre de 2002 hasta el mismo período de 2003, y el consumo mejoró 7% y hoy se ubica en 58 kilos por habitante/año.
A esto se suma el reposicionamiento de la Argentina en el mercado mundial de carnes, ya que ahora ocupa el 7° lugar detrás de India, mientras que Brasil lidera como proveedor, ya que saltó de vender 6 millones de toneladas a 7 millones, según el dato aportado por el presidente del Instituto de Carnes, Arturo Llavallol, quien intentó explicar el perfil del nuevo organismo (que a partir del 1 de agosto, según dicen ahora, comenzará a recaudar fondos de los productores que envían hacienda a faena para exportación), aunque no pudo ya que el ente está más cerca de naufragar que de consolidarse. El ruralista dijo que falta en el país una política ganadera, pero no aportó la propuesta de su sector. Sumando a esta crítica que se generaliza, los exportadores, representados por Héctor Salamanco, el director del ABC, el consorcio que agrupa a 95% de las industrias, sostuvo durante el seminario: «No comparto nada de lo que se dijo», en relación con Lavallol, y arremetió contra las «incapacidades» argentinas para construir un modelo exitoso en el sector de las carnes (en un escrito distribuido luego, se habla del peligro de que el nuevo «Instituto de Carnes desconozca los estándares de la buena gobernancia»). La industria reclamó políticas públicas estables, economías y agroindustrias orientadas al mercado mundial, integración de la cadena cárnica, cambios en el régimen de cueros («que nos quita u$s 200 millones/año», dijo). Las estadísticas de la industria muestran el potencial de crecimiento potencial y las metas de precio: en los EE.UU. la res en gancho cotiza en u$s 3, en Australia u$s 1,90 y en la Argentina sólo u$s 1,20.
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