5 de mayo 2008 - 00:00

Faltará más gasoil. Habrá que importar. Petroleras se oponen

Julio De Vido
Julio De Vido
La escasez de gasoil y también de naftas se acentuó este último fin de semana por el feriado del 1 de mayo, que incentivó más viajes turísticos y salidas del público en autos particulares. Pero se cree que al empezar la nueva semana, la situación no se aliviará. Por el contrario, puede complicarse aún más hacia mediados y fines de este mes.

Aunque las petroleras insisten en que están operando las refinerías al máximo, la oferta local no alcanza para cubrir la demanda en persistente ascenso.

Por otra parte, por lo menos desde hace diez años la Argentina siempre necesitó importar gasoil entre mayo y junio, cuando aumenta el consumo del campo. En este caso, además, se sospecha que aunque el sector rural tenía stock, hay una demanda retrasada de pequeños productores, debido al paro del campo, que demoró parcialmente la cosecha de soja.

Este año, las petroleras se resisten a importar porque, argumentan, con las retenciones que les aplican desde el año pasado a la exportación de combustibles (pasaron de 5 a 45%), no les queda excedente para compensar la pérdida por comprar gasoil en el exterior. A los valores internacionales actuales, se estima que un litro de gasoil importado cuesta 40 centavos más por litro con relación a los precios internos.

Mientras en un primer momento, al reglamentar el programa Energía Total, el gobierno pareció asumir que ENARSA se haría cargo de importar 1.800.000 metros cúbicos de gasoil, necesarios para cubrir la demanda en los surtidores y para reemplazar gas natural en industrias, posteriormente la situación cambió.

El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, argumentó en las últimas semanas que las petroleras deben hacerse cargo de la importación de gasoil hasta la cantidad suficiente para abastecer al mercado interno en igual cantidad que el año anterior (donde hubo importaciones) más el crecimiento del PBI.

El funcionario fundamenta esta posición en la Resolución 25 de su dependencia, dictada en setiembre de 2006, que a su vez remite a la Ley de Abastecimiento.

  • Negociación

    De todas formas, sigue abiertoun canal de negociación en el Ministerio de Planificación de Julio De Vido, para repartir el costo entre ENARSA y las petroleras, que debería llegar a buen término para que los problemas no se acentúen.

    Además de la escasez de gasoil -ante la falta de importación-, hay también dificultades para conseguir nafta en Capital Federal y Gran Buenos Aires. Esto se debería a la existencia de un mercado negro que compra la nafta más barata en el área metropolitana y la vende en los lugares del país donde hay precios de 50 a 60 centavos más caros.

    Esa maniobra, a su vez, lleva a las petroleras a fijar cupos más estrictos para sus estaciones de Capital y GBA. Porque ellas también quieren vender más donde el precio es más alto, y no quieren que esa ganancia quede en manos de especuladores.

    Un manejo más estricto de los cupos obliga, además, a las estaciones a aplicar el mismo criterio con los usuarios, por lo cual hay límite, según la zona, de $ 20 a $ 50 para cargar el tanque.

    Por otra parte, las naftas no se encuentran dentro de la Resolución 25 (dictada sólo para el gasoil), y hay reticencia de las petroleras a reducir sus saldos exportables, al compás del aumento de la demanda interna.

    Cuanto más se vende en el mercado local, más se pierde, es el razonamiento en algunas compañías.

    En cuanto al gasoil, las presiones crecerán a medida que llegue el frío, porque las industrias demandarán más combustible para reemplazarlo por el gas natural, y las que tienen contrato interrumpible para el fluido no entrarían dentro del programa de subsidio estatal para reemplazar un combustible por otro, y por lo tanto son demandantes del producto en el mercado local.

    Además, aunque para las centrales térmicas que generan electricidad, el gasoil se importa, muchas veces la logística se complica y también las generadoras necesitan algo de gasoil local para no parar de producir.

    De este modo, los incentivos al comprar un vehículo van variando. El que quiere comprar un auto con GNC tiene que considerar que, por algunas semanas al año, no tendrá producto y deberá usar nafta.
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