La industria se frenó. El rebote pospandemia de los servicios cambió brioso de dirección. El viento de cola de su demanda reprimida giró los talones debido al costo de vida y las tasas de interés crecientes y a una visión cada vez más oscura del panorama económico. Tal es la síntesis del flamante informe PMI de los EE.UU. en su versión relámpago (con data recogida hasta el último jueves inclusive). La actividad cayó por primera vez desde junio de 2020 con una intensidad no vista desde 2009 (a excepción del encierro por el Covid). Su contracción, impulsada por el desplome de los servicios, es compatible con una merma anualizada de 1% en el PBI. La demanda agregada simplemente se esfumó. Si se observa la eurozona con el mismo cristal -el informe PMI correspondiente- el cuadro se repite aunque la velocidad del retroceso es menor.
Despunta la recesión global y los mercados festejan
El miércoles la Fed despachará otra dosis de su medicina. Los mercados lo saben, lo entienden y lo celebran.
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Joe Biden.
El orden de los factores sí se altera: los servicios se desaceleran, es la industria la que se desmorona. La Fed y su agresiva política monetaria -que viró en una baldosa en 2022- son los artífices del enfriamiento súbito en EE.UU. (y junto con el dólar fuerte, de su derrame fronteras afuera). En cambio, en la eurozona, el BCE recién saltó al ruedo el jueves con su primera alza de tasas en 11 años (en simultáneo con la noticia recesiva). Allí Putin fue tan corrosivo como Powell, y más que Lagarde. Dada la cobertura internacional del análisis PMI es sencillo identificar una recesión global, ya no en camino sino en destino final. No es oficial, por supuesto, pero es evidente. Como la inflación obliga a perseverar (no se rinde todavía), la banca central tomará nota pero sin levantar el pie del acelerador. El miércoles, por caso, la Fed despachará otra dosis de su medicina. Los mercados lo saben, lo entienden y lo celebran. No ruegan por un put salvador. Créase o no, hasta hicieron un call por un alza de tasa de 100 puntos base que los halcones de la institución se apuraron por desestimar.
¿Es el mundo del revés? La encuesta de Bank of America entre administradores de portafolio no podía ser más ominosa. Pero de tan sombría aportó buenas razones para el optimismo. ¿Qué se espera de crecimiento? Las respuestas negativas superaron el récord de octubre de 2008 tras el colapso de Lehman Brothers. ¿Y en materia de ganancias de empresas? Otro alud extremo de adversidades. Y así sucesivamente. Tres perlas salieron a la luz: los managers no ven subas de tasas largas en el horizonte, el efectivo en sus carteras se ubica en el umbral más alto desde 2001 y la exposición en acciones es la menor desde la debacle de Lehman. ¿Capituló el inversor? ¿Lo mató su pesimismo y no se precisa que corra sangre de verdad en las pizarras? El salto de Wall Street fue instantáneo. ¿Ya vimos lo peor? ¿La Bolsa hizo un piso psicológico? La recesión no sorprende a nadie. Sus consecuencias, puede que sí. Snap develó una sequía en la publicidad online y su cotización cayó 39% el viernes arrastrando a líderes como Alphabet (ex Google, -5,8%) o Meta (ex Facebook, -7,6%). Pero el traspié es la excepción de la temporada de balances y no la regla.
Mientras tanto, la Bolsa estira su rally. Sea una trampa de mercado bear, o no. En la semana, Wall Street (el S&P 500) trepó 2,5%. Las compañías pequeñas y medianas, que suponen un riesgo mucho mayor, más de 4%. Allí se muestra picante. ¿Y qué decir del VIX? Una lectura de 23, pari passu la recesión en ciernes, es toda una osadía. Decíamos una semana atrás que la Bolsa celebraba una recesión mansa; y que, a su vez, la resiliencia de los mercados permitía aterrizar sin drama. “Absorbe los shocks adversos y no los amplifica. Sin crisis, no hay dominó. Si la inflación no fuera tan tozuda, y la energía tan escasa, la partida ya estaría en el bolsillo”. China se encerró en 2021 por culpa del Covid, y la parálisis de sus puertos fue una conmoción. Ahora nadie se quejó demasiado. Interesa más que reduzca la demanda de energía. Es la reflexión asociada a la recesión incipiente. El barril de crudo WTI se ubica por debajo de los 100 dólares y crecen los inventarios en EE.UU. Los futuros de nafta sin plomo cayeron 26% desde el 9 de junio. ¡Eureka! Que la Bolsa celebre los primeros fríos (tras un recalentamiento) puede ser exuberante pero no irracional. Que el Bitcoin resucite cuando Tesla (Elon Musk) se deshace de gran parte de su posición recuerda que la frontera entre la capitulación y la complacencia no es muy distante. Si la psicología es más frágil que la economía bien puede un ser camino de ida y vuelta.
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