Diálogos de Wall Street

Economía

¿Llegó el tiempo del sell in May? ¿Yellen fue la (involuntaria) vocera de una suba de tasas? Hablamos de esto y mucho más con Gordon Gekko.

Periodista: ¿La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, abrió la boca y la Bolsa se convenció del “sell in May”?

Gordon Gekko: Antes que apareciera Yellen, los mercados sufrieron un mini “flash crash”. Ya venían proclives al resbalón. Hace un par de semanas, como mínimo, que se advierte un divorcio entre la pujanza de los indicadores y los balances, y la reacción tímida de los mercados.

P.: ¿No es extraño que Yellen hable de tasas de interés? Hace tiempo que se fue de la Fed.

G.G.: No habló de política monetaria. Se refirió al equilibrio general de la economía y a la necesidad eventual de que las tasas de interés, no necesariamente las que fija la Fed, tengan que reacomodarse.

P.: Se refirió a la suba de tasas largas que ya tuvimos, eso está claro. Como que es una película que todavía no concluyó. Yellen, a diferencia de Jay Powell, siempre tuvo talento para medir el efecto de sus palabras. ¿Hay intencionalidad en su mensaje? ¿En elegir el momento en que lo vierte?

G.G.: No soy detective. Pero tiene todo el derecho a pensar que sí.

P.: ¿Cree que la preocupa el avance que muestra la inflación? De la presión de costos nos sobran evidencias hace meses, pero cada vez más se detecta un traspaso a los precios de los bienes finales. El legendario gurú Warren Buffet, el fin de semana, dijo que ve inflación en alza en todas las actividades de su conglomerado, Berkshire Hathaway.

G.G.: Nada que a ella pueda sorprenderle. No mordimos la banquina, no estamos en un escenario imprevisto.

P.: La economía acelera impulsada por la política fiscal que Yellen diseñó.

G.G.: Y la Administración empuja un par de planes de “infraestructura” adicionales para acentuar la tendencia ratificando el rumbo. No estamos en esta coyuntura por azar. Primero hubo que pensar un mega-paquete de estímulo y lograr que el Congreso lo apruebe.

P.: La economía creció 6,4% en el primer trimestre y lo hará a un ritmo de dos dígitos en el presente. ¿Qué nos quiere decir Yellen? ¿Qué las tasas tienen que subir para moderarla?

G.G.: Buen punto. ¿Desplegamos a fondo la política fiscal para que la economía se expanda, y después resulta que las tasas de interés tienen que elevarse para contenerla? Una política así no tendría sentido, y sería increíblemente gravosa. Yellen piensa que estamos lejos del pleno empleo, que la economía tiene espacio para recuperarse, y goza de un régimen de expectativas de inflación bien ancladas. En el margen, no necesariamente ahora, las tasas podrían tener que subir para evitar un recalentamiento.

P.: El estímulo se despacha con brocha gorda, y la suba de tasas es un pincel de sintonía fina. ¿Será así? ¿La inflación en alza no podría adelantarse y arruinar todos los planes?

G.G.: Por eso dijimos que los mercados iban a tomarle examen a la economía todos los meses, y a la política económica. Se aprobó en abril con los datos de marzo. E inclusive las tasas largas declinaron después de que se revisaron todos los indicadores importantes.

P.: El viernes se constituye la mesa de mayo. La economía habrá creado un millón de empleos de abril, ¿cómo tomarlo después de Yellen?

G.G.: Wall Street no necesitó que nadie dijera nada para empezar a pisar con más cuidado. La inflación es el tema. ¿Cuán creíble es el nuevo régimen monetario? La curva de Philips luce plana en los papeles, pero lo que la estabiliza son las expectativas de que la inflación de largo plazo va a mantenerse en 2%. Todos sabemos que en el corto plazo va a subir y mucho. ¿No nos importará como dice un Buffet sorprendido? ¿O nos vamos a espantar cuando estemos cruzando a mitad del río?

P.: Hasta ahora el examen se aprueba con holgura.

G.G.: Así es.

P.: ¿Qué cree que la Fed tendrá para agregar después de Yellen?

G.G.: Antes de Yellen, el viernes, Bob Kaplan, de la Fed de Dallas, fue el primero en retomar el tema del “tapering”, de pensar en reducir el tamaño de las compras de bonos de la Fed. Quizás se haya levantado un período de embargo y se permita ventilar definiciones más filosas. Lo esencial: ni Yellen ni Powell van a cambiar el rumbo. Pero no se sorprenda si surge una paleta de opiniones más ásperas.

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