Diálogos de Wall Street

Economía

Como decía Jamie Dimon, se nos vino un huracán. ¿Perdió la Fed el control de la situación, Gekko?

Periodista: Lo que puede un disparo certero. La inflación minorista subió 1% en mayo, habilitó un nuevo pico de 8,6% interanual, y se vino abajo toda la estantería.

Gordon Gekko: Que estaba bastante castigada pero tenía una guardia armada. Fue un gancho al hígado. Se saldó la discusión. La Bolsa y los bonos cayeron a plomo. Wall Street entró en un mercado bear. La Fed tendrá que cambiar la partitura. La tasa del Tesoro a 2 años trepó 63 puntos base desde el viernes a primera hora, pasó de 2,80% a 3,43%. La curva se aplanó en la zona intermedia -3 años a 7- y ese tramo se invirtió con respecto a 10 años. Y en cualquier momento la curva se da vuelta en su integridad.

P.: Llevamos más de cinco meses de pulseada en los mercados, pero hizo falta este número singular para definir la partida. ¿Qué tan grave es el informe de inflación? ¿Por qué se llevó puesto todo?

G.G.: Es malo. Sin dudas. Importa porque contradice la perspectiva de la Fed -tomada del deflactor del gasto de consumo personal- que era menos punzante. En ese sentido, es un misil bajo la línea de flotación de la estrategia que el banco central esbozó para las reuniones de junio y julio con sendos retoques de medio punto, y que para las tres restantes hasta fin de año favorecía un aumento de solo un cuarto de punto por mitin. Antes del informe, el mercado aceptaba la idea de una tasa corta con techo en 2,75% en diciembre. Y ahora duda entre 3,75% o 4%. Y hasta 4,25%.

P.: James Bullard es una paloma con una tasa de 3,5% en el pico.

G.G.: ¿Por qué el informe se llevó puesto todo? Porque la Fed estaba sujeta a la veda de comunicación que rige en la antesala de cada reunión. No hubo “guidance”, no hubo manera de matizar la lectura. Esto es inspiración pura del mercado, lo que le brotó de adentro. Y en ese sentido también es muy informativo. Nos revela dónde están sus temores.

P.: ¿Cómo es eso?

G.G.: ¿Cuánto asusta la inflación per se? Los diferenciales de inflación no se alborotaron. La inflación a cinco años que se espera dentro de cinco años no subió: 2,37% anual. Igual que en mayo un año atrás. El “pico” fue en abril: 2,55%. La transición será terrible, no el desenlace inflacionario.

P.: ¿Y entonces?

G.G.: El problema no es la inflación. No es la falta de credibilidad de la Fed. El drama es que para disciplinar la inflación, la Fed tendrá que apelar a un mayor rigor monetario en un contexto donde impera un fortísimo shock adverso de oferta. Todo se derrumbaba este Lunes Negro, salvo el precio del crudo (pese a las noticias de nuevos encierros en China por el covid). Y lamentablemente la política monetaria surte efectos tóxicos con rezago. ¿Cómo saber cuándo la dureza es suficiente? El acto reflejo es ver un número de inflación peor y responder con más fiereza. Y no una vez, sino a través de toda una sucesión de aumentos. Pero con la inflación desbordada, el temor de fondo es la destrucción de la economía. Imagínese cuando la información apunte en esa dirección.

P.: Usted dice que la Fed no pudo comentar nada porque debe guardar silencio antes de una reunión. ¿Cuándo el Wall Street Journal cambia su postura y dice que la Fed se alista para ajustar la tasa en 75 puntos base, lo que un día antes desdeñaba, es una deducción propia o un guiño que viene de alguien dentro de la entidad?

G.G.: Nadie sabe. Lo usual no es un zigzag así. Los mercados reaccionaron como si leyesen la mente del comité de mercado abierto.

P.: ¿No le empiezan a dictar la política monetaria a la Fed? Ellos fueron los primeros en barajar la idea. Después vino la nota en el diario. ¿Está Powell y Cía. a un paso de perder el control de la situación?

G.G.: No. Pero es una situación incómoda. La cuestión de fondo es otra. ¿Cuál es la verdadera inflación núcleo? El deflactor dice 0,3% mensual (en febrero, marzo y abril). El IPC dice 0,6% (en abril y mayo). Medio punto de suba está justificado en el primer caso, y sería mejor 75 puntos base en el segundo (diría Bullard). Los pasajes de avión subieron 12,6% en el IPC. El transporte aéreo aumentó 0,07% en mayoristas (y de ahí lo tomará el deflactor). Lo que la Fed debe hacer es acertar con el diagnóstico y obrar en consecuencia. Y así no perderá el control de la situación aunque muerda el polvo en alguna escaramuza. Que nadie está libre ni de error ni de críticas.

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