10 de mayo 2021 - 00:00

La economía de EE.UU. es una tromba. ¿Y dónde están los empleos?

La actividad económica crecerá 9% en el segundo trimestre, según el consenso Blue Chip. Se esperaba la creación de un millón de puestos netos en abril y apenas surgieron 266 mil, según el informe oficial. La tasa de desocupación, inclusive, subió una décima a 6,1%.

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La economía de EE.UU. crecerá 9% en el segundo trimestre, según el consenso Blue Chip. La inercia del primer trimestre –y la desacumulación de inventarios por más de 2 puntos y medio del producto– cimentan la cifra. Las proyecciones cubren un arco que arranca por encima de 6% y casi araña 12%. Hay números para elegir, todos ellos robustos. La economía es un huracán de actividad, ¿y el mercado de trabajo? Después de todo, la política económica tiene metido el pleno empleo entre ceja y ceja como su principal objetivo. Se esperaba la creación de un millón de puestos netos en abril. Y he aquí la gran sorpresa: apenas surgieron 266 mil, según el informe oficial. La tasa de desocupación, inclusive, subió una décima a 6,1%, De no ser por las contrataciones del entretenimiento y la hospitalidad, un sector que se reabre gracias a la vacunación masiva, la economía hubiera destruido empleo en forma neta. ¿Será cierto? No se recuerda una discrepancia similar entre predicciones y resultados (los memoriosos sí, pero en 1998). El informe de empleo es muy volátil, sujeto a revisiones sucesivas que pueden ser profundas, y por ende, un único dato tan fuera de foco debe tomarse con pinzas. ¿Y qué hicieron los mercados? He aquí la pequeña sorpresa: festejarlo. El Dow Jones Industrial y el S&P500 pusieron proa a nuevos récords. Sell in May? No way. Ningún índice más efusivo, sin embargo, que el Nasdaq. Las acciones tecnológicas volvieron al ataque con gusto. ¿Y qué tienen para celebrar? Que la silueta del tapering, la probabilidad de que la Fed comience a recortar la compra de bonos largos –120 mil millones de dólares, todos los meses-, tome distancia. No ocurrirá pronto si los bríos del mundo laboral avanzan a razón de un cuarto de millón de empleos adicionales por mes (y no a saltos de un millón, como sugirió en su momento el propio Jay Powell). ¿Menos es más para Wall Street? Así lo facturó la Bolsa. Un guarismo muy robusto podría provocarle un ataque de nervios, y la tranquilidad es un plus.

La Bolsa respondió como si estuviera en el mejor de dos mundos. No cuestionó la tesis de un crecimiento más que saludable, y sí compró del informe, la noción de que no se avizora un recalentamiento. ¿Dijo la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, que las tasas podrían tener que elevarse para evitar los excesos? Pues bien, a este ritmo más sosegado, pero no lento, tampoco hará falta. Las tasas del Tesoro se desplomaron con la noticia y terminaron el día adonde habían comenzado. Un nivel de 1,57% a 10 años es una caricia. ¿Pero es en verdad el mejor de dos mundos? Que la economía crece robusta lo prueban la totalidad de los informes PMI, las compañías en sus balances, la bonanza inmobiliaria y cuanto dato suelto se examine. Y que el mercado de trabajo se desempeña mejor que lo que dice el informe laboral también. La merma sostenida de los pedidos de subsidios por desempleo –ahora por debajo de los 500 mil– y la creación de 742 mil empleos en el sector privado según la medición ADP de abril lo sugieren. El propio informe laboral señala que la demanda se intensifica. Las horas trabajadas –un índice anticipatorio, a diferencia del empleo– se estiraron al máximo y los salarios horarios promedio, lo mismo. No obstante, la evidencia sí corrobora que la oferta de trabajo es menos elástica que lo que resultaría conveniente. Se abren vacantes y no se llega a cubrirlas. No sólo escasean las materias primas, también la mano de obra de cierta calificación. Siendo gráficos: los negocios prosperan, hay más flete que camiones, y más camiones que choferes. Dijo Tom Barkin de la Fed de Richmond: “quienes pagan 15 dólares la hora tienen menos dificultades en contratar”. En Texas una compañía de transporte ofrece hasta 14 mil dólares a la semana para atraer un conductor experimentado. Quizá la senda hacia el pleno empleo sea más empinada que la curva chata de Phillips que Yellen y la Fed tienen en mente. En ese caso, no será el mejor de dos mundos, sino peor en ambos sentidos. ¿Están más lejos los riesgos de inflación que antes? Todo lo contrario. Y lo mismo el tapering. Los cuellos de botella pueden atorar el crecimiento y propulsar los precios. Pero la Bolsa prefiere creer que no es así. De momento, la Fed, sea un caso u otro, igual se mantendrá de brazos cruzados.

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