FMI: acciones de la Argentina, en peligro
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La ventaja es que existe un compromiso para revisar periódicamente la evolución de las variables en cada país. De esta manera, aquellas naciones que presentan altos niveles de expansión podrían aspirar a ganar algunas posiciones. Sin embargo, todavía no está claro cada cuánto se realizarían estas modificaciones.
También hay dudas sobre qué parámetros se tomarán en cuenta para medir el grado de apertura de cada país: ¿se considerarán los flujos comerciales o la libertad para la movilidad financiera? Ninguno de estos parámetros beneficiaría a la Argentina.
Uno de los datos que abrió las esperanzas de que este tema pueda resolverse en la reunión anual del FMI y el Banco Mundial el mes próximo es que los Estados Unidos mostraron interés por un avance rápido de esta cuestión. Coincidiría, además, con la ya casi segura designación del francés Dominique Strauss-Kahn al frente del organismo.
La Argentina, por otra parte, conservaría casi inalterada la participación relativa en el sillón de directorio que comparte con otros países de la región. Mantendría una porción cercana a 49%, mientras que el resto se lo reparten Chile, Paraguay, Perú, Bolivia y Uruguay. Año por medio, el representante argentino ante el organismo, actualmente Héctor Torres, ocupa la presidencia de este lugar y participa, por ende, en las reuniones con los restantes 23 directores del Fondo.
Otra de las modificaciones en danza es la posibilidad de implementar un esquema de votación a través de la denominada «doble mayoría». Esto se lo planteó el gobierno a Strauss-Kahn en su reciente visita al país y se trata de una alternativa en estudio. Consiste en considerar para determinados temas que cada país cuente con un voto.
De esta manera, en ocasiones especiales se requeriría la aprobación no sólo de los países desarrollados, sino también de por lo menos la mitad más uno de las naciones que integran el organismo.
Además de un nuevo esquema para definir el poder que cada país tendrá en el organismo y de la designación del nuevo director gerente, la agenda de la reunión del FMI incluye otros puntos no menos importantes. El principal para la Argentina, tal como adelantó el miércoles pasado este diario, es la aprobación de una nueva línea crediticia para países de «ingreso medio».
Se trata de la nueva Línea de Aumento de Reservas (o RAL, según las siglas en inglés), que permitirían al país contar con fondos para casos de emergencia. No será necesario, y allí está la clave, contar con un programa de asistencia del organismo para tener derecho a disponer de este financiamiento.
Según lo que ya se está conversando de manera preliminar, sería el otorgamiento de esta línea crediticia la que abriría las puertas para la renegociación de la deuda con el Club de París. Los estatutos del organismo exigen que un país que se embarca en una renegociación debe contar con un programa con el FMI. Y ésta sería la vía, según habría aceptado ya el propio Strauss-Kahn para conseguirlo.




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