15 de enero 2002 - 00:00

FMI diseña plan para salir más rápido del "corralito"

El sábado pasado Horst Köhler, el titular del FMI, le preguntó telefónicamente a Jorge Remes Lenicov por qué no iban a la flotación libre del dólar y le prometió una solución para salir del «corralito».

El ministro de Economía le contó los problemas que enfrentaba. Le dijo que todavía no podía negociar nada con el FMI porque tenía que resolver tres problemas: el del «corralito», el programa monetario (allí se define la flotación) y el presupuesto.

Köhler le ofreció una misión asesora del FMI para analizar el programa monetario que libere los ahorros del «corralito», al tiempo que le dio la idea de avanzar sobre una ronda de consultas con ministros de Economía de países que salieron de la crisis con devaluaciones y flotación. Los casos más representativos son Brasil, Chile, Corea del Sur, Malasia e Indonesia.

La ronda empieza hoy con Arminio Fraga, presidente del Banco Central de Brasil. Paradójicamente, Fraga era empleado de George Soros, el húngaro famoso por sus fondos de inversión, cuando Malasia devaluó y perjudicó a su patrón en varios centenares de millones de dólares. Allí empezó a opacarse la fama de Soros, quien se retiró de Asia. Ahora Fraga es un experto en devaluaciones.

Nadie cree seriamente que de la misión del FMI o de estos asesores salga la solución al «corralito». La idea de hacer participar al FMI o a los ministros de Economía de estos países apunta a un cambio de imagen ante el mundo para conseguir los u$s 15 mil a 20 mil millones de los organismos multilaterales, que hoy son la única carta firme que tiene el gobierno para salir del «corralito» y destrabar el consumo sin que el dólar libre se dispare. Sin esos fondos, no hay plan.

• Inflación

Remes Lenicov le explicó a Köhler que, si pesifica todos los depósitos en dólares, aun cuando se muevan con cheques, desataría un proceso inflacionario totalmente incontrolable y se verificaría una enorme disparada del dólar si flotara libremente. Entonces, para el ministro, la forma de evitar estas consecuencias es la ayuda inter-nacional.

Cuando Köhler se interesó por la suerte de los bancos castigados después de la devaluación, el ministro le dijo que espera tener aprobada muy pronto, tal vez en esta semana, la nueva carta orgánica del Banco Central que lo habilita como prestador de última instancia del sistema y flexibiliza los requisitos para prestarles a entidades bancarias en problemas.

En ese sentido, le comunicó que quiere administrar la ganancia de $ 3.000 millones que le deja la devaluación y, por eso,
en enero emitirá a cuenta de este dinero no más de $ 200 millones para darle más efectivo al mercado.

Köhler le dijo que la demora para negociar no debería ir más allá de fin de enero, porque la situación se les iba a complicar mucho. Remes Lenicov coincidió en que para febrero tenía que tener aprobado el crédito del FMI. Ayer, en declaraciones oficiales, el FMI dijo que aprecia «signos positivos» procedentes del gobierno y considera que existe «potencial para encontrar una solución» a la crisis de ese país. «Hemos detectado signos positivos y vemos una clara intención de las autoridades de la Argentina de hacer frente a una situación muy difícil», señaló ayer el responsable para América latina del FMI, Claudio Loser.

Loser salió a suavizar las declaraciones realizadas el viernes por la «número 2» de este organismo,
Anne Krueger, quien, al reclamar un plan «coherente» a la Argentina antes de compro-meter la ayuda del Fondo Monetario, generó una réplica, poco diplomática y fuera de lugar por cierto, del viceministro Jorge Todesca.

«Por ahora, no hay una definición del tipo de apoyo que dará el FMI a la Argentina, pero estamos cooperando estrechamente con las autoridades argentinas en una situación muy difícil»
, afirmó Loser en un debate en el Diálogo Interamericano en Washington.

«Durante los próximos meses, habrá muchas discusiones sobre lo que falló en la Argentina, pero se trata de una crónica sobre una muerte anunciada, en el sentido de que fue pronosticada durante un largo tiempo», apuntó el funcionario del FMI.

«Es una misión técnica para empezar a trabajar en un sector que es absolutamente crítico»,
dijo el funcionario al referirse a la llegada de la misión en momentos en que el gobierno se debate entre anunciar o no una flexibilización del «corralito» financiero.

Loser estimó que el fin del sistema dual de cambio establecido no se producirá previsiblemente hasta dentro de unos meses, cuando se haya constatado que el sistema financiero opera con normalidad, y recordó que las propias autoridades han se-ñalado que favorecen un tipo de cambio flotante. El FMI no quiso dar un plazo para que concluyan con éxito sus contactos técnicos con la Argentina -que ni siquiera califica como negociaciones-y ha señalado que, por ahora, es «prematuro» hablar de magnitudes de ayuda financiera.

En realidad, la asistencia que el Fondo Monetario presta a la Argentina es técnica, pues desde el 5 de diciembre mantiene paralizado un programa por un total de u$s 22.000 millones, de los que sólo le restan por retirar u$s 9.000 millones. Pero varios analistas financieros ya han comenzado a estimar los montos de esa ayuda financiera, al tiempo que el gobierno argentino se-ñala que debería estar entre los 15.000 y 20.000 millones de dólares.

Alberto Ades
, director del Departamento de Investigación de Goldman and Sachs, señaló ayer, en el mismo debate, que la Argentina precisa al menos entre 8.000 y u$s 9.000 millones durante este año para hacer frente a sus obligaciones con los organismos multilaterales. Este banco de inversiones norteamericano prevé que la economía argentina sufra en 2002 su quinto año de recesión y calcula una fuerte contracción del 9,5%. Sin embargo, el responsable de América latina del FMI agregó que este organismo espera que la recuperación económica de la Argentina se comience a constatar a partir de la segunda mitad de 2002 -aunque los números serían negativos para el conjunto general del año-y pidió no «sobreestimar» los problemas del país.

• Solución completa

Loser dijo que el crecimiento del PBI de la Argentina comenzará «lento» en el segundo semestre, por el efecto de la devaluación del peso sobre las exportaciones y hasta que se estabilice el nuevo tipo de cambio que se aplica en el país. Al igual que había hecho Krueger, el responsable de América latina del FMI pidió a la Argentina que dé una solución «completa» y «en paralelo» a todos sus problemas: deuda externa, situación de los bancos, presupuesto y estabilización de su política monetaria.

Loser señaló que el calendario que pone fin al «corralito» ya ha sido anunciado por el gobierno de Eduardo Duhalde y abogó por una «solución rápida» para el sistema financiero del país, y especialmente para el caso bancario. «Si no se produce una solución rápida para el sistema financiero, no creo que la Argentina pueda salir de su actual crisis»
, sentenció el responsable del Fondo.

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