19 de diciembre 2001 - 00:00

FMI hizo pronósticos más pesimistas

FMI hizo pronósticos más pesimistas
Washington - El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó a la baja sus pronósticos sobre la economía mundial por «los trágicos eventos del 11 de setiembre, que exacerbaron la ya difícil situación económica global».

Al presentar ayer la actualización de su Panorama Económico Mundial, que se publica solamente dos veces por año, el FMI señaló que, a nivel global, se prevé un crecimiento de 2,4% para el año próximo, contra 3,5% que se estimaba en el reporte de octubre. El FMI señaló que la desaceleración global será «más profunda y prolongada» que lo previsto hace tres meses.

La actualización del panorama que se presentó en octubre es un hecho infrecuente, pero los atentados de setiembre obligaron a cambiar los pronósticos. Esta actualización consta de tres capítulos: el primero se denomina «Conteniendo los riesgos de la economía global»; el segundo, «Cómo el 11 de setiembre influyó en la economía global» y el tercero, «Perspectivas económicas globales y regionales».

Según el FMI, «sigue siendo muy difícil juzgar qué tan rápido se reconstruirá la confianza y cómo se desarrollarán las condiciones del mercado financiero», en especial teniendo en cuenta que la marcha de estas condiciones «depende en gran medida de factores no económicos, incluyendo el progreso en la guerra contra el terrorismo» lanzada por Washington.

«Un aspecto inquietante de la desaceleración actual es su carácter simultáneo en prácticamente todas las regiones»,
algo que no ocurría desde hace más de veinte años, subraya el informe del FMI.

En gran medida, precisa, «esta sincronicidad es el resultado de conmociones comunes, incluyendo el aumento de los precios del petróleo y el estallido de la burbuja de la tecnología informática».

«Es un período de gran incertidumbre», dijo a la prensa Kenneth Rogoff, economista jefe del FMI, antes de dibujar las grandes líneas de posibles resultados.

La primera sería una recuperación más rápida y vigorosa gracias a la baja de las tasas de interés en Estados Unidos y Europa y el renacimiento de la confianza de los consumidores e inversores.

La segunda sería una desaceleración más larga debido a una contracción más prolongada del consumo y pérdida de vigor de la actividad industrial.

Rogoff, finalmente, esbozó una tercera hipótesis, con
una economía mundial beneficiándose de los atentados gracias a la adopción más rápida de nuevas tecnologías, similar al «error del año 2000» y su efecto sobre la modernización de los sistemas informáticos.

«Antes de los ataques terroristas del 11 de setiembre -explicó el FMI en el nuevo informe- existía una razonable perspectiva de una recuperación a fines de 2001.» En cambio, completó, ahora
«la situación sigue siendo frágil y vulnerable a desarrollos inesperados».

«Un significativo riesgo de una desaceleración más profunda y prolongada sigue existiendo»
en los cálculos de los economistas, advirtió el FMI.

Para la economía norteamericana prevé un crecimiento de 1% para este año y de 0,7% para 2002. Antes de los atentados el FMI calculaba que Estados Unidos iba a crecer 1,3% este año y 2,2% el próximo.

«Se espera que la recesión en Estados Unidos será seguida por una recuperación durante 2002»
si funcionan positivamente las medidas tomadas por los gobiernos de los países centrales tras los ataques de setiembre.

Entre esas medidas, el FMI destacó las políticas monetarias, incluyendo las importantes rebajas en las tasas de interés y los proyectos de paquetes de estímulo económico.

• América latina

Sobre América latina (ver notas vinculadas sobre la Argentina y Brasil), dijo que está sintiendo un impacto «particularmente pesado» por los atentados. Para la región, el FMI bajó sus pronósticos de crecimiento de 1,7% a 1% para 2000 y de 3,6% a 1,7% para 2002.

En el subcontinente, dice el trabajo, «varios países pueden verse afectados por el deterioro de las condiciones de la financiación externa, la precaria situación de la Argentina, la debilitación de la demanda externa -incluyendo la marcada caída en el sector del turismo- y los precios más bajo de los commodities, especialmente el petróleo».

Según el reporte,
«el incremento de la incertidumbre en los mercados financieros globales tras el 11 de setiembre hizo crecer las preocupaciones, ya desde antes significativas, sobre las perspectivas de las economías con grandes necesidades de financiación externa».

«Si bien los potenciales riesgos varían sustancialmente según el país, serán necesarias políticas destinadas a mantener la confianza de los inversores», aconseja el informe.

La aversión al riesgo entre los inversores internacionales en un clima mundial incierto podría conducir a que
sólo los deudores con mayor grado de calificación de crédito puedan colocar sus bonos.

«Si bien la reciente caída en los diferenciales (riesgopaís) es alentadora, para muchos países el acceso a mercados sigue siendo limitado»
, añadió el informe.

Además de las dificultades financieras, algunos países de la región «están también expuestos a los riesgos en los precios de commodities», señaló el FMI en referencia a Venezuela y Ecuador (por el petróleo), Chile (metales) y Colombia (café).

El crecimiento de México será nulo en 2001
y de apenas 1,2% en 2002, en contraste con 4% que había proyectado en octubre.

América latina sigue a la zaga, con un crecimiento promedio de 1% este año y proyección de 1,7% para 2002, contra 5,6% para Asia y 3,5% para Africa en ambos años.

• Zona euro

Para los 12 países de la zona euro, el FMI redujo sus proyecciones de crecimiento a 1,2% para 2002 contra 2,2% de su informe de octubre.

Numerosos factores deberían sostener la actividad europea a mediano plazo: la inflación no cesa de retroceder, gracias al repliegue de los precios del petróleo y de los productos alimenticios,
«lo que debería contribuir a aliviar las presiones sobre los ingresos reales y los gastos».

La tasa de cambio del euro se mantiene favorable a las exportaciones provenientes de la zona, mientras que el Banco Central Europeo (BCE) bajó sus tasas directrices en un punto y medio porcentual desde comienzos de 2001, una política que debería continuar con el retroceso de la inflación, añadió.

Las bajas de impuestos iniciadas en Alemania y en Francia deberían continuar sosteniendo la demanda interna en estos países, al igual que en Italia, donde se prevén pequeñas bajas de impuestos en 2002.

Pero, para sostener verdaderamente el crecimiento, «es crucial para Europa que estas ventajas sean completadas por reformas estructurales de los mercados del empleo y financieros más agresivas».

Un proceso de reforma al que debería contribuir la llegada de monedas y billetes de euros el 1 de enero de 2002, concluyó el FMI.

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