FMI pide a Argentina un presupuesto creíble
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La economía argentina caerá no menos de 1% en 2002: en el Presupuesto original armado por Economía, figuraba un crecimiento cercano a 2,5%, que luego fue revisado a sólo 1,1% en el último borrador. La estimación es que en el último trimestre de 2002 la economía podría volver a crecer, siempre y cuando se hagan los ajustes necesarios para cumplir con el déficit cero en un contexto de contracción económica.
Estimación de ingresos es irreal: el equipo económico estimó una recaudación de $ 42.120 millones para 2002, prácticamente igual a la de este año. Según el Fondo, es una meta totalmente sobreestimada.
Deben eliminarse beneficios impositivos: ante la caída de los ingresos adicional que se produciría el año próximo, el FMI hizo fuerte presión para eliminar algunos programas de incentivo. Por ejemplo, pidió que el pago del impuesto al cheque no pueda tomarse más a cuenta de otros gravámenes, como IVA y Ganancias. De los planes de competitividad sólo se mantendrían la eliminación de los impuestos a la renta presunta e intereses pagados, considerados distorsivos. El resto comprendido en los programas serían suspendidos.
Señales claras de recortes para 2002: el Presupuesto 2002 prevé reducciones del gasto primario de $ 3.900 millones. Hasta ahora no se aclaró de qué forma se realizará el recorte, pero el FMI exigió precisiones respecto a las características de la poda. Entre las alternativas más potables figura el no pago del medio aguinaldo en diciembre y tampoco el año próximo. También las provincias tendrán que cumplir su parte para alcanzar el déficit cero el año próximo. «En el FMI tienen dudas sobre la evolución del gasto provincial, pero no sobre la situación de la administración central».
No se exigió la salida de la convertibilidad: el staff del FMI sólo recalcó que es imposible mantenerla sin alcanzar el déficit cero. No hubo en las reuniones sugerencias respecto a cuál es la mejor forma para abandonar el tipo de cambio.
El canje internacional debe ser más agresivo que el local: el FMI exigió que la quita de los intereses y la extensión del plazo sea mucho mayores a lo definido para los préstamos garantizados de la primera fase. La idea es que los inversores puedan acceder a un bono líquido que podrá transarse en el mercado secundario, pero a cambio de condiciones menos favorables.




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