FMI niega presiones a favor de China en informe del Banco Mundial: "No es cierto"

Economía

Kristalina Georgieva negó haber desarrollado irregularidades para mejorar la clasificación de China en cuanto a clima empresarial.

La directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, negó ayer las acusaciones de que presionó a personal del Banco Mundial para alterar datos en favor de China cuando encabezaba el organismo, en momentos en que el consejo ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) iniciaba una revisión del asunto.

Georgieva aprovechó una reunión previamente programada con los 2.700 empleados del FMI para abordar las conclusiones del informe independiente publicado el jueves sobre irregularidades en los datos de la clasificación "Doing Business" del Banco Mundial sobre el clima empresarial de los países.

"Permítanme decírselo de forma muy sencilla. No es cierto. Ni en este caso, ni antes ni después, he presionado al personal para que manipule datos", dijo Georgieva al personal del FMI.

Sus declaraciones fueron más allá de lo que dijo en un comunicado en el que afirmaba estar en desacuerdo con las conclusiones del informe, elaborado por el bufete de abogados WilmerHale a petición del comité de ética del Banco Mundial.

El informe concluyó que Georgieva y otros altos funcionarios del Banco Mundial ejercieron una "presión indebida" para mejorar la clasificación de China en cuanto a clima empresarial.

La misma dijo al personal del FMI que valora mucho los datos y los análisis y que no presiona al personal para que los cambie, según la transcripción.

Asimismo, WilmerHale dijo que está trabajando en un segundo informe que abordará "la posible mala conducta de miembros del personal" en relación con las irregularidades de los datos.

El comité de ética de la junta ejecutiva del Fondo está revisando el informe, dijo el viernes el portavoz del FMI, Gerry Rice. "Como parte del procedimiento habitual en este tipo de asuntos, el comité de ética informará a la junta", añadió pero no dio un calendario de conclusiones.

El Banco Mundial, prestamista multilateral con sede en Washington, buscaba entonces el apoyo de China para una gran ampliación de capital, un esfuerzo que Georgieva, como su directora general, y el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, estaban supervisando.

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