La recaudación impositiva de 2001 cayó finalmente 7,5% contra 2000, con un último trimestre del año para el olvido. Entre octubre y diciembre del año pasado contra el mismo período de 2000, la baja en los ingresos impositivos, según datos oficiales que se conocerán hoy, tuvo un promedio de 17,5%, un récord absoluto para la década. El punto límite de la recaudación fue diciembre de 2001 que, tal como adelantó ayer en exclusiva este diario, tuvo una baja de 28,3% como consecuencia de la crisis terminal que acabó con la convertibilidad y la imposibilidad de disponer durante los últimos 15 días de diciembre de fondos para pagar impuestos. Ese mes, y por primera vez en más de 6 años, la recaudación bajó de los $ 3.000 millones y se ubicó en los $ 2.818 millones. En total se recaudaron $ 45.403 millones en los 12 meses de 2001, contra los $ 49.102 millones de 2000, con un promedio mensual de $ 3.783,5 millones contra $ 4.091,8 millones respectivamente. Los ingresos tributarios de 2001 fueron, además, los peores desde el '96, cuando se habían obtenido $ 43.103 millones. Desde ese año la recaudación había sido de $ 48.527 millones en el '97, $ 50.036 millones en el '98 (récord histórico absoluto), $ 47.643 millones en el '99 y $ 49.102 millones en 2000. Dentro de los $ 45.403 millones de diciembre del año pasado, el impuesto más castigado, que reflejó de lleno los efectos de la depresión en la recaudación, fue el Impuesto al Valor Agregado (IVA). Por esta vía llegaron al fisco $ 15.351 millones, lo que implica 19,2% menos que en 2000. Aquí hay que tener en cuenta que, además de la depresión, el principal enemigo en la recaudación del IVA fueron los planes de competitividad que lanzó Domingo Cavallo, con los cuales se podían tomar a cuenta de IVA los aportes previsionales; además del impuesto al cheque, que también pudo descontarse de este tributo. Así es difícil discriminar cuánto de la caída de 19,2% responde a los planes de competitividad (que tuvieron vigencia plena desde junio) y el impuesto al cheque y cuánto a la caída de la actividad económica; pero dentro de la AFIP se supone que la baja sin los planes de Cavallo sería de entre 5% y 7%, aproximadamente.
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Un dato notable de los malos resultados de 2001 es que la caída se dio pese al debut de un nuevo impuesto: el que grava los débitos y créditos a las cuentas corrientes, popularmente conocido como impuesto al cheque. Por este impuesto se recaudó en 2001 un total de $ 2.933 millones. Como es un tributo que comenzó a recaudarse desde mayo del año pasado, ese dinero son ingresos libres para el fisco. Aun así, la recaudación cayó, además de atentar contra otros ingresos. Además, no se cumplirá con la promesa que había hecho Cavallo sobre este impuesto, que iba a tener vigencia sólo hasta 2002, ya que es una ley que por lo menos estará con nosotros (probablemente con mayor costo) hasta 2005.
Por su parte, el Impuesto a las Ganancias aportó en el año unos 10.091 millones de pesos, 3,5% menos que en 2000. En este caso la caída no es tan abultada porque la mayor parte de esta liquidación corresponde a los pagos del primer semestre del año correspondientes al ejercicio '99, cuando la realidad económica era mala, pero no pésima. Lo que se espera ahora para este impuesto es tétrico. Entre la recesión de 2001, que hará que pocas empresas y particulares tengan «ganancias», la posibilidad de descontar 20% de las pérdidas que ocasionó la devaluación (habrá que descontar por lo menos $ 2.000 millones) y el adelanto por $ 1.100 millones que hicieron a Domingo Cavallo los principales aportantes del tributo en el país para cancelar deuda pública, es probable que en lugar de los $ 10.000 millones del 2001 se obtengan menos de $ 7.500 millones este año. Puntualmente la recaudación de diciembre de 2001 fue para el olvido y la pena. En total se obtuvieron $ 2.818 millones, lo que representa 28,3% menos que en diciembre de 2000. La caída hubiera sido aun peor (por encima de 35%) si desde la Dirección General Impositiva (DGI) que dirige Horacio Rodríguez Larreta no se hubieran postergado los vencimientos a los primeros días de diciembre.
La recesión, el último mes en que los contribuyentes pudieron tomar los planes de competitividad a cuenta de IVA y la imposibilidad de liquidar normalmente los impuestos en los últimos 15 días del año pasado hicieron que en el tributo al valor agregado la caída sea de 46,5%, con $ 825 millones. Es la primera vez desde el '93 que por este tributo se obtienen en un mes menos de $ 1.000 millones.
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