Eduardo Escasany, José Ignacio de Mendiguren y Fernando de la Rúa
El presidente Fernando de la Rúa agradeció a empresarios y banqueros el apoyo brindado en la difícil hora que atraviesa el gobierno a raíz de los rumores de renuncia del primer mandatario, y respaldó a su gabinete en una reunión mantenida ayer en la Casa Rosada.
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El encuentro se gestó a partir de un agradecimiento: a la mañana el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, llamó al titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio De Mendiguren, para elogiar el documento dado a conocer el lunes por el Grupo Productivo, y en el que se atacaba con dureza -sin nombrarlos-a los economistas que a su vez criticaron sin miramientos al ministro Domingo Cavallo.
La conversación derivó en una convocatoria de Colombo a los empresarios nucleados en ese grupo para las 17, en Casa de Gobierno. El funcionario dio una «media palabra» sobre la posible presencia de De la Rúa en el encuentro. Un rato después, se produjo una segunda llamada, informando que Eduardo Escasany, titular de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), también estaría sentado a la mesa.
Es que, por la mañana y luego de su habitual reunión de los miércoles, ABA había emitido un comunicado titulado «Firme respaldo de ABA al gobierno nacional». En el mismo se decía que en ese encuentro se había respaldado al Presidente y a su ministro de Economía, y se instaba «a todos los sectores a sumar su esfuerzo para impulsar la reactivación de la economía que necesita el país».
Sin embargo, el párrafo que abrió la puerta para la «reconciliación» entre industriales y banqueros que buscaba el gobierno para dar una imagen de respaldo de estos importantes sectores fue el segundo: allí se decía que «ABA manifiesta que las decisiones económicas encaradas por el gobierno en las últimas semanas, que completan el plan de competitividad, son acertadas y están en el camino correcto de alcanzar los objetivos planteados».
• Coincidencia
Claramente, los banqueros se manifestaban en términos similares a sus «adversarios» del Grupo Productivo en relación con las declaraciones que cuestionaban justamente esas medidas, hechas por Carlos Rodríguez, Jorge Avila, Pablo Guidotti y otros economistas.
A la sede del gobierno fueron el propio Escasany, Enrique Olivera (presidente del Nación y de ABAPRA) por los banqueros, y Mendiguren, Aldo Roggio, Eduardo Baglietto (CAC/Techint), Gregorio Chodos (CAC), Alberto Alvarez Gaiani (COPAL), Guillermo Gotelli (Alpargatas), el papelero Héctor Massuh, Federico Nicholson (Ledesma) y Manuel Cabanellas y Mario Llambías (CRA), entre otros.
La reunión duró cerca de una hora (Colombo entró y salió varias veces); el Presidente habló con énfasis de su conformidad por la gestión que llevaba a cabo la totalidad de su gabinete de ministros (quizás porque estaba presente se extendió en elogios hacia el voluminoso funcionario).
Obviamente, volvió a calificar de «despropósitos» y de «delirios» a los rumores sobre su posible renuncia. Desde ya, hubo referencias a «los mercados», pero tanto banqueros como industriales se cuidaron muy bien de profundizar sobre el tema: no fuera cosa que la transitoria paz a la que habían llegado llevados por la crisis se fragmentara allí mismo.
Escasany redobló la apuesta contra «algunos economistas que deberían mirar mejor lo que pasa en el país», lo que dio pie a que varios empresarios apoyaran su dicho de mane-ra clamorosa.
De la Rúa cerró la larga parrafada instando a los empresarios a «trabajar en conjunto para permitir la reactivación del país y a encontrar respuesta en conjunto». Después hubo conferencia de prensa conjunta; allí Olivera prometió que el plan económico de Cavallo permitirá «crecer y generar puestos de trabajo»; Escasany recordó que «estamos en un momento delicado, en el que es indispensable la unidad nacional»; Mendiguren volvió a responsabilizar por la crisis a Rodríguez, Roque Fernández y Guillermo Calvo -esta vez con nombre y apellido-por supuestamente haber generado «una ola de rumores que provocó el actual malestar financiero».
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