Fernando de la Rúa decidió anoche convocar, de manera sorpresiva, a una reunión del gabinete de sus ministros. El propósito es escuchar a Ricardo López Murphy sobre los criterios que aplicará en la elaboración del paquete de medidas. Los tiempos se acortan especialmente con la decepción de mercados de ayer. Paralelamente De la Rúa tomó conocimiento no sólo de la impaciencia de los inversores sino además de que, prácticamente, con los trascendidos del recorte de gastos y eliminación de exenciones impositivas, no habría impacto alguno en mercados a la hora de efectuarse los anuncios oficiales. Ayer el gobierno se vio obligado a desmentir la venta del Banco Nación. La orden del Presidente es acelerar los pasos de manera tal de lograr algún efecto con su presentación formal. Hoy en la reunión de gabinete se definirá gran parte de la suerte del plan López Murphy.
Fernando de la Rúa llamó de manera sorpresiva anoche a una reunión del gabinete de ministros que se apartará de la rutina que él mismo instauró desde octubre pasado: será en la Casa de Gobierno (y no en el edificio de la ex SOMISA, sede de la Jefatura de Gabinete) y lo conducirá él mismo (y no Chrystian Colombo). El propósito del ministro es darle el micrófono a Ricardo López Murphy para que adelante ante los ministros y ante la opinión pública los lineamientos principales del paquete de medidas que deberá conocerse esta semana.
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La intención de adelantar esos criterios, ya que las medidas concretas demorarán un par de días más de preparación por parte del equipo de López Murphy, es evitar que la ausencia de noticias alimente la imaginación de algunos periodistas sobre qué puede llegar a contener ese paquete.
Es la lección que sacaba anoche el gobierno del anuncio de un diario de que se planeaba la venta del Banco Nación. Anoche el propio Presidente debió salir a desmentirlo porque durante toda la jornada sus voceros no habían podido convencer al público de lo contrario. No porque creyesen todo lo que los diarios dicen, sino porque algunos miembros del nuevo equipo económico como Daniel Artana y Manuel Solanet juraron ayer en premio a lo mucho que han dicho y escrito antes de ahora sobre muchos temas. Por ejemplo, sobre la necesidad de privatizar el Banco Nación.
«Estos muchachos han dicho muchas cosas», era el comentario del Presidente y los ministros que lo visitaron ayer en Casa de Gobierno. López Murphy ha ordenado a su equipo el silencio más lacrado para evitar las versiones.
Criterios
De ahí la necesidad que planteó el Presidente de empezar a escuchar a López Murphy y los criterios que fundamentan los anuncios de esta semana. Querría De la Rúa que fueran antes del jueves, pero entre hoy y mañana tendrá la agenda ocupadísima con la visita de Carlo Ciampi, presidente de Italia. La fecha original de los anuncios era mañana, pero es el día cuando De la Rúa tiene previsto un almuerzo por todo lo alto en el Banco Nación para agasajar a este visitante con la flor del empresariado argentino. El gobierno prefiere evitar que ese acto quede empañado por otro escenario con anuncios más importantes en el mismo día.
López Murphy sólo quiebra la reserva que ha ordenado a su equipo para discutir algunos criterios con el propio De la Rúa y con el jefe de gabinete Colombo. Lo que quiere hoy escuchar De la Rúa es cómo ha digerido el nuevo ministro sus principales indicaciones:
1) que trabaje en dos tiempos; un paquete es el que se anuncia ahora y otro es el que se negociará con los organismos internacionales para aplicar después de octubre, es decir tras las elecciones, y según sea el resultado;
2) el paquete tiene que contener anuncios que complazcan inequívocamente al público de clase media, a los empresarios y a los calificadores de riesgo. Esto supone una fórmula para el cóctel que hable de baja de impuestos a las ganancias, una reducción de gravámenes a la actividad productiva y una señal de solvencia fiscal que conmueva -a la baja- al riesgo-país.
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