11 de octubre 2005 - 00:00

"Ganadores no sorprenden"

La entrega del Premio Nobel de Economía para RobertAumann y Thomas Schelling no sorprendió a la comunidad académica ya que se trata de dos de los mayores contribuyentes a la teoría del juego desde la década del '60, y sus análisis y trabajos son usados en las cátedras de esta materia en todas las universidades del mundo. Según explicó ayer a este diario Jorge Streb, docente de Teoría del Juego en la Universidad del CEMA, «que hayan entregado el premio a Aumann no sorprende porque realmente se trata de una persona sumamente reconocida a nivel internacional, un monstruo en lo que respecta a la economía desde hace muchísimos años». Sus trabajos sobre la búsqueda de equilibrios correlacionados (formas de coordinar las acciones individuales para que sean positivas para todos los miembros de un grupo) son pilares en el dictado de la teoría del juego.

El perfil matemático de Aummann es diferente del de Schelling. «Schelling es más intuitivo y sus aportes a teorías de estrategia y guerra desde los años '60 son muy utilizados», dijo Streb.
Entre sus trabajos más destacados se encuentra el del «punto focal», la idea de buscar un punto para coordinar la acción de un grupo que surgió, según Aummann, al preguntar a jóvenes de las afueras de Nueva York en qué lugar propondrían encontrarse todos. «Contestaron que en la Gran Estación Central. Ese es un punto focal de ese grupo», explicó Streb.

La Academia Sueca de Ciencias ya había entregado un Nobel a economistas por sus aportes a esta misma teoría en 1994, cuando fueron premiados John Harsanyi, Reinhard Selten y John Nash (sobre quien luego se hizo la película «una mente brillante»).

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