11 de diciembre 2003 - 00:00

Gatic consigue marcas y habla con Fernández

Guillermo Gotelli y Fabián Bakchellian habrían alcanzado un acuerdo verbal con la francesa Le Coq Sportif para que la empresa sucesora de Gatic SA conserve la licencia de la marca del gallito. El acuerdo sería refrendado por escrito en los próximos días, y sería de un paso crucial para que el proyecto de Gotelli cobre visos de factibilidad: hoy por hoy Gatic se ha quedado sin marcas (salvo la propia, Signia, que ha perdido todos los patrocinios con que contaba hasta hace unos meses). En este sentido, Gotelli y Bakchellian están avanzando también con la japonesa Asics y la estadounidense Converse, también para conservar la licencia. En cambio, abandonarían otras -como LA Gear- que mucho que digamos no han aportado a las ventas de la textil.

El «plan Gotelli» prevé también el relanzamiento de la marca propia Tiempo Libre, que se destinará a canales masivos (mayoristas, supermercados).

La gestión con Le Coq se hizo en París, desde donde ambos empresarios acaban de retornar para reunirse con el juez que lleva adelante el concurso de la empresa fundada hace 50 años por Eduardo Bakchellian. También se juntaron ayer en el despacho del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, al que -a pedido del funcionario- pusieron al día en lo que hace a las gestiones por la recuperación de la empresa. Es que, de retornar a la producción las cinco plantas que alquilará el grupo Gotelli a Gatic, volverán a trabajar unas 3.000 personas en el complicado territorio bonaerense.

• Presentación

En este sentido, surgió una variante que podría resultar preocupante en este proceso: dos abogados se presentaron ante el juez Juan Manuel Gutiérrez Cabello para pedirle la entrega de la planta que tiene Gatic en San Martín. Dicha fábrica no está en los planes del grupo que encabeza Gotelli, dado que su propuesta prevé utilizar las ubicadas en Pilar, Coronel Suárez, Rauch, Las Flores y Pigüé. El destino de la de San Martín -donde también funcionaba la administración de Gatic-, junto con las de Anillaco y El Chamical (La Rioja), La Calera (Córdoba) y San Luis del Palmar (Corrientes) sigue siendo una incógnita, a pesar de que este diario había adelantado hace tres semanas que las riojanas serían alquiladas por la familia Devecyan, licenciataria de la marca Puma (lo que hasta ahora sigue en veremos). Lo preocupante es que los delegados de San Martín, los más «duros» hasta ahora -dureza que viene manifestándose en piquetes, cortes de ruta, quema de neumáticos- aseguran tener «materia prima para comenzar a producir ya mismo»; pero esa mercadería -igual que sucediera con el lamentable caso Brukman- es propiedad de la textil. Los delegados aducen que se cobrarán las indemnizaciones y los sueldos impagos (que acumularían ya siete meses) justamente con esa mercadería, pero aunque esto resultara justo no es legal.

Cabe apuntar que -no casualmente- los letrados que representan a la «cooperativa» de San Martín son los mismos que lo hicieron con su par de Brukman. En San Martín trabajan unas 450 personas.

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