La automotriz estadounidense General Motors (GM), muy golpeada por la crisis, llegó a acuerdos de indemnización por despido con 7.500 trabajadores de turnos adicionales en el marco de su plan de recortes de plantilla, según comunicó hoy la compañía en la sede de Detroit (Michigan).
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Más de un diez por ciento de la plantilla se ha acogido al trato. En total, son ya alrededor de 60.500 empleados los que aceptaron ofertas de indemnización por despido desde el año 2006. Los afectados en, su mayoría, abandonarán la compañía el 1 de abril.
Con estos programas de restructuración GM quiere desprenderse sobre todo de trabajadores de más edad y que perciben un mayor sueldo. En total, GM quiere reducir su plantilla global a 200.000 empleados, lo que supone eliminar uno de cada cinco puestos de trabajo.
GM y Chrysler recibieron del gobierno ayudas en valor de 17.500 millones de dólares a fin de mantener el negocio y superar el desplome de ventas en el sector del automóvil y la recesión económica global.
Como parte del acuerdo, las compañías que solicitaron ayudas estatales deben enviar sus planes de restructuración detallados al gobierno, que tiene hasta final de mes para responder.
El presidente Barack Obama aseguró en un mitin en la Casa Blanca que en los próximos días perfilaría los planes del gobierno para la industria del automóvil.
"Necesitamos preservar una industria estadounidense del automóvil", dijo Obama, aunque advirtió que los fabricantes del país aún tienen que llevar a cabo algunos "cambios drásticos" para volver a obtener rentabilidad.
El diario "The Wall Street Journal" informó hoy que la administración Obama estudia aprobar otros 22.000 millones de dólares para ayudar al sector, aunque cualquier cuantía adicional se concederá sólo bajo estrictas condiciones.
Una de las condiciones del gobierno es rebajar sensiblemente los salarios a niveles más acordes con el resto de competidores extranjeros en Estados Unidos.
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