13 de julio 2001 - 00:00

Gobernadores harán ajuste si hay acuerdo en Alianza

El gobierno consultó ayer a nueve gobernadores y seis ministros de otras tantas provincias y todos contestaron positivamente acerca de su participación en el ajuste anunciado por Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo. Sin embargo, en los mandatarios peronistas consultados se registró una reiterada reticencia a manifestarlo en público. Hubo coincidencia en un punto: que la Alianza en su totalidad defina qué es lo que quiere. Logró finalmente que acepten todos estar hoy en Olivos para reunirse con el Presidente.

O, lo que es más preciso, que Raúl Alfonsín, Federico Storani, Leopoldo Moreau y Darío Alessandro den explícito respaldo al ajuste. «Fredi» Storani, que fue quien se mostró más crítico, curiosamente recogió el rechazo de los propios gobernadores de la Alianza («que son los que más calientes están con él», fue la gráfica expresión recogida ayer en la Casa Rosa-da). Al punto que manifestaron, al ser consultados, que si el comité nacional de la Unión Cívica Radical no expresa su apoyo sin condicionamientos saldrán ellos por las suyas a hacerlo. Según la opinión del gobierno, «esto transmite optimismo», aunque no alcance como respaldo político.

Sondeo

Según fuentes peronistas fue Cavallo en persona quien se ocupó ayer de sondear a los jefes de las tres provincias más importantes: Carlos Ruckauf (Buenos Aires, la más comprometida en sus finanzas, al punto que es la única que ha anticipado que emitiría un bono al que llamará Patacón, anoche buscaba crédito para evitar emitir certificado), Carlos Alberto Reutemann (Santa Fe) y José Manuel de la Sota (Córdoba). La respuesta recogida fue positiva, aunque todos sin excepción condicionaron sus conductas futuras a saber más acerca de lo que denominan «letra chica» del ajuste anunciado.

Prioridad

Ninguno de ellos quiere adelantar opinión, Y anticiparon que primero debe ser la Alianza -»que fue la que ganó el poder con una fórmula que la crisis ha atomizado», señalaron ayer-la que respalde que los salarios del sector público quedarán atados a los vaivenes de la recaudación fiscal. Con la carga electoral negativa que supone.

Admiten, por otra parte, que una reunión de todos ellos
«es inminente». Parte de la desconfianza de los peronistas es porque el ajuste dejó afuera a los poderes Legislativo y Judicial -»una arbitrariedad irritante»- y porque se sospecha que «algo le tumbaron al 'Mingo'» del paquete que iba a anunciar. De allí la afirmación de uno de ellos, según la cual «yo me anoto recién cuando estén todos».

Por otra parte, descartaron los gobernadores peronistas que se les haya pedido silencio desde el gobierno.
«El nuestro es un silencio autoimpuesto. Es nuestra primera contribución al gobierno en esta situación, donde el poder político está pulverizado y hay que reconstruirlo para salir de la crisis», dijo ayer uno de los mandatarios a este diario.

Advertencia

Mientras aguardaban precisiones, los gobernadores nucleados en el Frente Federal Solidario -Carlos Rovira (Misiones), Eduardo Fellner (Jujuy), Juan Carlos Romero (Salta), Adolfo Rodríguez Saá (San Luis), Gildo Insfrán (Formosa), Rubén Marín (La Pampa), Néstor Kirchner (Santa Cruz), Julio Miranda (Tucumán), Carlos Juárez (Santiago del Estero), Carlos Manfredotti (Tierra del Fuego) y Angel Maza (La Rioja)advertían que, de poner en marcha medidas similares a las tomadas por la Nación, se vería afectada seriamente la previsibilidad del mercado interno. ¿La razón?

Los empleados no podrán planificar sus gastos hacia el futuro, lo que paradojalmente recuerda la época en que regía la hiperinflación. Un diagnóstico pesimista, que además se ve condicionado porque en noventa días habrá elecciones de renovación legislativa en todos los niveles: nacional, provincial y municipal.

Más de un mandatario provincial cree sólo será posible superar la crisis con una especie de «pacto de la Moncloa económico» donde, a partir de un documento profundo y de cara al país, firme toda la dirigencia política argentina. Creen con optimismo que con un hecho de esta naturaleza puede revertirse la pésima situación financiera que ha dejado a la Argentina a la intemperie y sin crédito.

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